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El Cadáver parlante

Publicado por kasiquenoquiero en Miércoles, 10 Febrero, 2010

El Cadáver parlante

El ambiente cerrado húmedo y poco acogedor de la sala del velatorio, no suponía ningún obstáculo para nuestro amigo.

Hijo venido a menos pero, el único que tenia su madre. Una persona miserable y avara, más agarrada que un sello.

Aprovechando el tumulto general del velatorio, se escondió en los retretes. Cuando todos se fueron, se acercó cauteloso y dubitativo.

-Madre… le decía al oído del cadáver, naturalmente no recibió respuesta alguna. Él siguió susurrándole.

-Madre… cada vez más nervioso, al ver que su familiar seguía tan pálida e inmóvil.

-Vamos mísera, ¿dime donde lo escondes? Hablaba ya elevando la voz y zarandeando el cuerpo.

Unos paso y murmullos le pusieron alerta. Una pareja muy animada venia dándose besos y arrumacos.

A nuestro amigo, le vino justo para esconderse tras una pesada cortina.

-¡ Mira la vieja! Ya no es tan mala como en vida, quietecita y rígida empezando a olor mal-

-¡Desgraciada avara! Siguió maldiciendo la mujer-

-Ahora ya no puedes prohibirnos nada, vieja hipócrita- dijo el hombre.

-Vamos a enseñarle a esta bruja lo que hacíamos a escondidas-Contestó la mujer.

Con desatado frenesí desgarro las ropas de la fémina y la subió encima del ataúd dándole embestidas tan sumamente acompasadas, que el mismo se movía al son de una canción de cuna.

Cuando faltaba poco para llegar al clímax, un ruido de pasos interrumpieron a nuestros Adan y Eva, nunca mejor dicho el “Coito Interruptus”.

Un niño obeso chupando una golosina, se acercaba tomado de la mano de su madre.

A nuestra pareja les vino justo para esconderse tras las cortinas.

La madre iracunda se acercó al féretro escupiendo dichas palabras:

-Hermana ya conoces a mi hijo, sí tú sobrino gordo, aquel al que reniegas y nunca abrazas, vieja arpía ahora te dará tú merecido.

De un empellón puso al niño delante de la tía, diciéndole:

-Vamos niño aprovecha y estírale del pelo a tú tía.

El gordito titubeando acercó sus regordetas manitas al cabello de la tía.

Al  tirar de la cabellera, el cadáver sé incorporo lanzando un eructó de gases, quedándose en tan ridícula posición.

Su hermana horrorizada lanzó un grito de terror y todos los ocupantes de la cortina salieron despavoridos diciendo:

¡¡La vieja bruja está viva…socorro, nunca nos dejará en paz.!!

El sonido de unas patas trotando con parsimonia se dejó oír en la sala. Un can bastante avejentado renqueaba hacia el ataúd, con dificultad consiguió levantar su triste pata mojando con un hilo muy fino de orín el féretro. Con la misma parsimonia que vino, desapareció de la escena.

Se acercaba la hora del entierro, dos empleados de la funeraria se acercaron para cargar con el ataúd.

Entre risas y chanzas tumbaron de nuevo a la vieja, mientras decían:

¡¡Joer cómo huele la condená!!

José María Martínez Pedrós.

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El sacrificio

Publicado por carretero18 en Miércoles, 10 Febrero, 2010

Cargaba con la muerte a sus espaldas, no había otra forma de describir la situación.

Andaba por esas calles atestadas y todos lo sabían… Iba a morir.

No iba a ser voluntario, por supuesto, aunque lo hiciese por ellos. Él sería su regalo, su salvación, la de todos aquellos que le condenarían y la de los que no harían nada por él.

Había tenido la esperanza de poder prescindir de ello, había tenido fe… Soñado que tal vez cambiarían, y él podría de algún modo acabar su vida de manera feliz al lado de ella, pero ahora éso era imposible.

Su padre, su verdadero padre, le había avisado de ello. Le había dicho muchas cosas… a pesar de no haberle visto nunca. Pero era normal, él era la esencia de toda vida… Él lo era todo.

Por supuesto, no era su padre hablando en términos humanos, realmente era tan padre suyo como el de cualquier otro… La única diferencia era que a él le había creado tal y como creó el mundo en un principio… De la Nada. No había habido inseminación, sencillamente había nacido. Era su regalo al mundo, un regalo el cual tenía en este momento unos sentimientos no muy agradables.

Él no era un dios, no era un ser perfecto, podía sentir el dolor y la pena… y la rabia. Ésa gente por la que iba a morir le estaban condenando, y no sólo éso… le alejaban de ella.

En este mundo reinaba la injusticia, el dolor, la maldad… Y poca gente conocía lo que era el verdadero amor. Lo que sentía él ahora y lo que le iban a arrebatar, junto con todo lo demás que tenía.

Llegó el momento… ya estaba allí. Había llegado al lugar y las circunstancias eran tal y como las había visto en sus sueños, en sus visiones. Había dos hombres crucificados, y él sería el siguiente.

Tumbaron la cruz en el suelo y después le situaron encima. Había gente alrededor mirando, observando. Gente a la que él había ayudado en lo posible. Pero no habían venido a salvarle…  Habían venido a ver el espectáculo, a ver cómo era alzado a una altura considerable colgado de manos y pies sólo por unos simples clavos.

Nunca habían creído en él realmente… No las personas que había aquí presentes, y ahora se preguntaban por qué el que no había sido concevido, que tenía visiones y sabía tanto de todo lo que le rodeaba, no era capaz de librarse de esta situación… Por qué el Dios al que adoraba no lo salvaba impidiendo su crucificción.

No sabían que ése era el deseo de su padre.

No sabían que éso lo haría inmortal y haría que todo aquello nunca se olvidase.

Notó como el primer clavo le atravesaba la piel de la mano, y un grito ensordecedor salió desde lo más profundo de su pecho. Al segundo martillazo le acompañaron también lágrimas de dolor. El tercer martillazo le selló los pies.

Pero lo peor fue la ascensión… Notaba cómo sus miembros se desgarraban de dolor mientras luchaban contra la fuerza de la gravedad sólo sujetos por unos finos trozos de metal, y suplicó internamente que todo aquello acabase rápido.

Miró a su alrededor… La gente no sabía qué iba a pasar una vez fuese crucificado y se habían apartado, con precaución.

Después su miedo a un posible castigo divino se había disipado, y se acercaron a escupirle e insultarle, pues ahora estaban seguros de que todo lo que les había dicho era mentira.

Al cabo de unas horas estaba sólo.

Ella no vendrá… No debe hacerlo. Sufriría viéndome aquí y sintiéndose impotente ante tal acto de maldad.

El dolor y la cercanía de la muerte empezaron a cegarle. La vida le abandonaba, se acercaba el fin.

Unos pasos le despertaron de su subconsciencia. Era ella, estaba allí. Y venía acompañada del llanto y la tristeza, que la acompañarían hasta el día en que su mundo acabara.

Consiguió abrir los ojos y vislumbrarla un momento… Después la oscuridad, alumbrada por el brillo de sus lágrimas como una luz cegadora, así como el Sol nos ilumina una vez lo hemos mirado aunque hayamos cerrado los ojos.

Calma, paz, luz. El final de la vida mortal.

Nunca moriría realmente, nunca dejaría de exisistir. Simpre estaría vivo, pues sus enseñanzas y sus experiencias serían escritas, y mientras fuese un recuerdo, seguiría estando presente.

Mucha gente a partir de entonces conseguiría la vida eterna, pues tratarían de seguir sus pasos, de amar, de evitar el mal, de luchar por los demás… y a cambio no serían olvidados. Estarían junto a él. Serían eternos en la memoria del mundo.

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Guión Literario – “El chico del ojo vago”

Publicado por yogursinsabor en Martes, 9 Febrero, 2010

El chico del ojo vago

El primer amor es una pequeña locura y una gran curiosidad.
George Bernard Shaw

Situación: Parada exterior o interior del Hoyo

Voz en off de Odile::
“Aquel día estaba sumida en mi propio aburrimiento; me había saltado las aburridas clases de don Elliot con una excusa que no tenía nada de mentira; me estaba quedando dormida y como era de mala educación hacerlo delante del profesor, prefería marcharme y dormir en mi propia cama. Sé que es una excusa no muy válida, pero me entenderían si asistieran a una de sus “estimulantes” clases sobre la propagación de la luz.
En el momento en que bostecé al recordar la Teoría Copuscular, vi algo que me llamó la atención; un chico. No era especialmente guapo pero tenía “ese algo”, ya sabes… ese atractivo especial que tienen cierto tipo de personas que te paras a mirarla dos veces por la calle… en mi caso, fue la seguridad que emanaban sus pasos, la forma tan desgarbada en la que se colgaba la mochila, su camiseta desteñida con un contraste de colores fríos y cálidos, sus pantalones anchos que arrastraba por el sucio suelo de la estación y sus deportivas que lo delataban como patinador.
Pero el factor más impactante de su atractivo, era, sin más ni menos, que su ojo vago. Cuando se sentó en el mismo banco y a unos pocos centímetros, sentí que no había marcha atrás; había quedado atrapada”

Yago mira a Odile y esta se sobresalta, desviando la mirada hacía el frente, avergonzada. El chasquea la lengua, asqueado y desvia la mirada hacía otro lado. Ella aprobecha para mirarlo y Yago le devuelve inmediatamente la mirada:

Voz en off de Yago:
“Aquel había sido uno de esos días en los que te preguntabas “¿Como puede existir esta persona en el mundo?… me había levantado a las seis y media para llegar a las ocho y enterarme que la vieja chocha no venía a clase por su tercera baja psicológica… Si lo llego a saber no hubiera escogido Cerámica de optativa… . Aun así, sentía llegar a casa, que la vieja me preguntara porque llegaba tan temprano y después de contestarle me preguntara ¿Y las otras claseS? Buff… si ella tuviera que aguantar al reprimido de Literatura y a la neurótica de Francés me entendería perfectamente… Pero como soy un adolescente se me estará permitido mentir ¿No? Bah, que más da… no íbamos a hacer nada interesante en clase.”

Yago coge a Odile mirándole:

Voz en off de Yago:
“Al verla me pregunté “¿Y esta qué coño estará mirando?” Bueno… era evidente lo que estaba mirando… Estoy acostumbrado a que la gente se quede mirando a “Ambli” y que luego se estremezca, que al hablarme la miren de reojo y que intenten fingir que no existe… pero jamás me había topado con alguien que la mire con tanto descarado. Cuando la volví a pillar mirándome me ofusqué “¿De que iba esa chiquillaja?”

Voz en off de Odile:
“¡Ah! ¡Me ha pillado! ¿Habré sido muy descarada?”

Yago: ¡Hola! (la saluda con hostilidad y le guiña el ojo sano)

Ambos desvian la mirada en dirección opuesta… pero ella, duditativa, se gira hacía él:

Odile: Perdona… pero… ¿Te conozco de algo?
Yago: Eso mismo me pregunto yo (responde él con una voz cargada de sarcasmo)
Odile: Entonces ninguno nos conocemos.

Yago le dirige una mirada llena de incredulidad
:
Yago: Pues no… pero por lo que me he dado cuenta te gusta intimidar a la gente.

Odile deja de mirarle, avergonzada.

Odile: Lo siento, no pretendía ser tan descarada…
Yago: No te preocupes, es normal que te quedes mirándolo.
Odile: ¿Mirándolo? (Pregunta extrañada)
Yago: Sí, mirándolo (responde molesto)
Odile: No te sigo…
Yago: ¡Coño, el ojo! (gruñe el chico señalándolo con el dedo)
Odile: Ah… ¡El ojo!
Yago: ¡Sí, el ojo! (dice el imitando la voz de la chica) ¡No me digas que no te has dado cuenta de mi ambliopía!
Odile: ¿Amblio… qué? (pregunta ella extrañada)

El chico gruñe unas palabras que ella no entiende

Yago: Nada… ¡Olvídalo!
Odile: ¿Se llama así? Es decir… yo creía que se llamaba “Ojo vago”
Yago: Esa es la manera más vulgar.
Odile: (Sonriendo) Y la más fácil. Lo siento por ser tan descarada.
Yago: ¿Nunca antes habías visto a una persona con el ojo vago?
Odile: ¡A mi abuelo!
Yago: Te recuerdo a tu abuelo.
Odile: ¡No es eso!
Yago: ¿Entonces?
Odile: Una chica no dice esas cosas.
Yago la mira con incredulidad:
Yago: Supongo que no… (dice con un suspiro)

Odile se inquieta, como quien busca las palabras adecuadas para decirlas:

Odile: ¿De verdad quieres saberlo?
Yago: Realmente no lo sé.
Odile frunce el ceño: ¿Quieres o no?
Yago: No te abrás escapado de algún psiquiátrico ¿Verdad?
Odile se cruza de brazos: Repito ¿Quieres saberlo o no?
Yago: Esta bien… quiero saberlo.
Odile: ¡Eres muy guapo!

Hay un momento de silencio entre ambos. Yago desvia la mirada y suspira:

Yago: Mira… a mí las bromas así como que…
Odile: ¡No es ninguna broma! ¡Es verdad! ¡Eres muy guapo!
Yago: ¿Tu abuelo también lo era?
Odile: Mi abuela dice que sí… ¡Pero tu lo eres más eh!
Yago: Ya veo que es genética lo de tu familia.
Odile: ¡Ya lo creo!

Ambos se quedan en silencio de nuevo, un silencio que es roto por Yago:

Yago: Y bueno… entonces… te parezco guapo ¿No?
Odile asiente. Yago sonrie asintiendo y luego mira al frente:
Yago: Anda, ha llegado mi guagua.
Yago se levanta y se gira hacía Odile:
Yago: Tengo que irme. Ha sido un placer conocerte.
Odile: Odile… Ha sido un placer conocerte, Odile.
Yago: Bonito nombre…. Odile. El mío es Yago.
Odile: ¡Te buscaré por el Tuenti!
Yago avanza hacía la guagua y Odile se levanta:
Odile: ¡QUE SEPAS QUE ERES MUY GUAPO!
Odile sonríe.

Voz en off de Odile:
Cuando supe su nombre sabía lo primero que iba a hacer cuando llegara a casa:
-Encender el ordenador.
-Conectarme a Internet.
-Buscar a todos los Yago de la isla.
- Y una vez le encuentre… agregarle a Yago, el chico del ojo vago.

Voz en off de Yago:
Fue en ese momento cuando admitiría que su extraño juicio no parecía hacerle justicia a su físico… pero igualmente estaba loca. Aunque… bueno… si me agregaba…. empezaría a saltarme las clases con mas frecuencia

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EL SECUESTRO

Publicado por leerhumor en Martes, 9 Febrero, 2010

Luis lo tenía todo planeado, nada podía fallar, todo estaba bajo control. Hoy sería el gran día.
Primero desayuno, era importante estar al cien por cien, después de desayunar se fumó el primer cigarrillo del día, y mientras lo hacía repasaba mentalmente su plan: Iría hasta el trabajo de ella, a las doce de la mañana en punto estaría en la puerta de la cafetería donde ella acostumbraba a tomarse el café todas las mañanas. Cuando ella saliera la cogería por la espalda y tras dormirla con un pañuelo empapado en cloroformo (él era enfermero, no tenía problema para conseguir medicamentos) la metería en el coche.

A las once y media salió de casa decidido a llevar a cabo su plan. No tuvo ningún problema en aparcar el coche en el sitio en que tenía previsto. Se dirigió a la cafetería, allí se pidió una caña para hacer tiempo (nunca desperdiciaba la ocasión de tomarse una cerveza fría). Durante la ingesta del precioso líquido miraba hacia la puerta del edificio por donde debía salir su víctima.
A las doce cero cinco salió de la oficina, acompañada de Juani, su inseparable amiga y compañera, las dos reían, ajenas a lo que iba a pasar en los momentos siguientes.
Al entrar al bar, Juani se dirigió al baño de señoras (él sabía que Juani padecía de incontinencia urinaria), momento que aprovechó él para acercarse por la espalda a Juani y ponerle el pañuelo empapado de cloroformo en sus fosas nasales. Una vez ella estuvo dormida la arrastró hacia el coche que tenía aparcado justo enfrente.

Siete horas después de haber entrado en la cafetería llegaban a Cádiz. Ella aún permanecía dormida. La sacó cuidadosamente del coche y aún dormida la desvistió y la puso un bikini que previamente había comprado. Él también hizo lo propio y se puso un bañador. Ya cambiados, la llevó hasta una playa desierta y la tumbó al sol.
Entonces ella se despertó.
- ¿Dónde estoy? ¿Qué hago yo aquí? – Ella giro su precioso rostro y entonces le vio a él, a su marido. – ¡Luis! ¡Al final me has traído!
- Ves, si quieres irte de vacaciones te vas. Lo que diga tu jefe es secundario.

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Reencuentro

Publicado por nickamcbrain en Martes, 9 Febrero, 2010

Qué momento tan tenso, no recordaba sentirse así desde la primera vez que se besaron, y ahora después de casi un año iba a reencontrarse con él.

Parecía haber pasado una eternidad, se sentía vieja de cuerpo y de corazón. Aquella mirada celeste, brillante y pizpireta ya no estaba; en su lugar, dos ojos grisáceos y caídos la miraban desde el espejo preguntándole ¿qué ha sido de ti?

Se puso sus mejores galas, un largo vestido rojo de raso con escote por la espalda, zapatos negros de tacón, y todas las joyas de oro que él le regaló.

No reparó en gastos: vajilla de porcelana, cubertería de oro, Château Petrus en dos copas de cristal de Murano, langosta termidor y de postre, crema de yogur con frutas del bosque.

Encendió unas velas y el ambiente quedó con una tenue luz, acompañado del olor de incienso de canela quemándose.

En el equipo de música no podía faltar el CD de Aretha Franklin que tanto les gustaba a ambos, y que tan buenos recuerdos les traía.

Faltaba muy poco, no más de veinte minutos para que él llegase, las mariposas no dejaban de revolotear en su estómago.

En el tiempo que quedaba lo único que hacía era recordar aquellos momentos tan buenos que habían pasado juntos: las vacaciones de verano, las escapadas a la montaña los fines de semana, aquellas tardes de otoño en las que podían tirarse caminando horas y horas bajo la lluvia, la primera vez que hicieron el amor, la primera vez que de sus labios escaparon sendos “te quiero”, el olor de su perfume, el tacto de su piel, el verde oliva de sus ojos…   

…sus párpados cerrados, el coche destrozado, la sangre emanando de sus venas ensuciando el asfalto, el sonido de la sirena de la ambulancia, la camilla trasladando el cuerpo sin vida, el sabor salado de sus lágrimas y amargo de su pena…

Las once y seis minutos. Una leve brisa sacudió las cortinas y acarició sus labios…

- No sabes cómo he deseado que llegase este momento cariño, te amo…

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Yo, soy poeta

Publicado por roneone en Lunes, 8 Febrero, 2010

Yo, soy poeta

Ellos pensaban que iban a verme perecer.

Búscate un trabajo me decían,

¿con qué dinero piensas ganarte la vida?

ni dinero ni fama la poesía te va a dar.

Yo, me negaba a aceptar la realidad.

Ellos pensaban que iban a verme caer.

La poesía no sirve para prosperar,

¿quizás con aire te piensas alimentar?

Ni riqueza ni fortuna iba a esperar,

Yo, me negaba a aceptar la realidad.

Ahora que crean lo que quieran creer.

Escribo lo que quiero sin preguntar

a veces dudo de a quien le puede interesar

sin embargo me pongo a pensar,

¿sigo negando la realidad?

De la poesía ya no me puedo desprender.

Hago lo que me gusta sin cesar

sin gente a mis espaldas que venga a protestar

loco me llegaron a llamar

pero ahora, la realidad, es que yo, soy poeta.

“La locura, a veces, no es otra cosa que la razón presentada bajo diferente forma.”  Johann Wolfgang Goethe

roneone, 8 de febrero de 2010

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Rápido, dáte prisa

Publicado por champinon en Domingo, 7 Febrero, 2010

Rápido, date prisa.

Salí de mi casa con las llaves en la mano. Su perfume aún se olía en el ambiente cuando atravesaba el umbral de la puerta. Corrí hasta el coche con nerviosismo. Abría la puerta con el pulso revolucionado mientras mi cabeza no dejaba de dar vueltas.

Qué idiota. La he dejado ir. ¿Por qué?

El ruido del contacto y del motor, me tranquilizaron durante unos momentos. Por fín ya estaba en movimiento. Ella había formado parte de mi vida durante tantos años. Realmente la quería con locura. No se porqué todo se había ido estropeando. Ahora ella se iba,… se iba para siempre. No podía permitirlo. Aceleré hasta que el coche volaba sobre imaginaciones, sobre recuerdos, sobre una calzada con principio y fin pero no trayecto. Las ruedas giraban sin parar. Oh, sí,… las ruedas se movían tan rápido como los engranajes de mi cabeza. Una y otra vez me decía a mi mismo lo idiota que había sido.

Allí está. Va camino de la estación de tren. Puedo interceptarla cuando cruce la calle. Así no tendré que bajarme del coche. Es una buena idea.

De nuevo aceleré. Sorteaba todo tipo de objetos y personas que se me ponían en el camino. Parecía que Dios no quería que llegara a ella. ¿por qué todo estaba contra mí?

Finalmente ella comenzó a cruzar la calle. Todo iba a salir bien, me dije a mi mismo. Conseguiría lo que más quería. Mi cabeza quedó en blanco cuando pensé lo único que importaba.

Te lo prometí y aquí estoy: Acabarás debajo de mis ruedas.

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Una preciosa muñeca de porcelana.

Publicado por Independent en Miércoles, 3 Febrero, 2010

Una preciosa muñeca de porcelana. Eso era ella. Y no es ninguna metáfora.
Era una preciosa muñeca de madera pulida recubierta por una fina capa de blanca porcelana china con un mecanismo interno metálico de lo más sofisticado. Tenía unos mofletes artificialmente sonrosados y los labios pintados de color rojo. Oh, sí, lo recuerdo perfectamente. Los pinté con mucho cariño y esmero.
Cuando la terminé, contemplé el resultado de mi duro trabajo largamente. Al final, me emocioné tanto por su perfección, que una humedad diferente al sudor al que estaba acostumbrado brotó de mis ojos. Lloré, sí, pero esa primera vez que lloré por ella fue felizmente. Rocé su perfecto perfil, sus pómulos mármoleos, sus labios, cuya pintura se acababa de secar, su naricita respingona, la redondez del óvalo de su cara, con mis dedos después de limpiarlos de grasa, polvo, serrín y otros residuos.
Y, finalmente, le di cuerda. Fue simplemente maravilloso. Mágico. Se puso en marcha, algo rígida, como todas, pero con una belleza y gracilidad de movimientos inusitada, inigualable a cualquier otra máquina.
Desde el primer momento, me dije que no podría venderla. No podía. Habría sido un crimen terrible, cualquier precio habría sido un insulto para tal perfección, armonía de formas y movimientos.
En resumen: hermosa. Así la definiría yo. Y todos sabemos que la hermosura es el peor enemigo de los hombres. Los atrae, los embelesa hasta que olvidan lo peligroso que es dejarse llevar así, los captura.
Yo lo olvidé. La amé. Me dejé llevar por su aparente perfección, su belleza efectivamente inhumana. Me hizo daño. Pero no volveré a olvidarlo. Ni a ella tampoco.
A ella, menos.

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Amor, fidelidad, amistad y poder

Publicado por aiowari en Miércoles, 3 Febrero, 2010

Se ha escrito mucho sobre lo inscribible pero yo voy a escribir sobre unos valores muy concretos relacionados con la fuerza, la debilidad, el poder de lo que la socialización hace con el transcurso del tiempo. Desde pequeñitos buscamos sueños, nos centramos en ellos por los cuales tienes que encontrar durante el camino un apoyo, un oxígeno, tus amigos; empiezan siendo algo abstracto para ti, sin mucha importancia, hasta que el tiempo y los hechos revelan lo que verdaderamente sientes por ellos, no amor sino un sentimiento de fidelidad, un sentimiento de tener que devolverles todo lo que ellos han sacrificado por ti y viceversa. Finalmente, los afortunados encuentran algo más, algo nuevo que supera la amistad, es algo que te corrompe y te condiciona, el amor. Cuando el amor se vuelve correspondido todos los días de tu vida con esa persona son como aquellos sueños que no cumpliste de pequeño.

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Los Pajaros

Publicado por krabbyx en Miércoles, 3 Febrero, 2010

Con miedo, con mucho miedo salí corriendo, las piernas casi no me respondían, me tropecé y caí al suelo. Me levante, mire a mí alrededor, vi cuerpos de personas, desmembrados, tirados por ahí. Una mano se agarro a mi tobillo, era la mano de un hombre que lo habían cortado por la mitad, a la altura del estomago, me estaba pidiendo ayuda. Antes de que pudiera ni siquiera agacharme, el mutilado me soltó y cerró los ojos para siempre. Mire hacia arriba y vi a unos pájaros enormes, de dos cabezas que se dirigía hacia donde yo estaba. Los pájaros se tiraron en picado, con sus garras abiertas en busca de una presa fácil, se posaron justo a mi lado, cogieron al muerto que me agarro del tobillo y salieron volando.
Volví a salir corriendo, esta vez las piernas si me respondieron. Vi una lluvia de personas, los pájaros los raptaban salían volando y los dejaban caer desde una altura mortal, Cuando caían al suelo reventaban literalmente, desmembrándose en varios trozos. Uno de esos trozos, ¿creo que fue una cabeza? Me golpeo en la espalda y me dejo de caer de boca. Me dejo aturdido, casi sin conocimiento, me puse de rodillas ande a gatas y pude esconderme bajo de un coche. Debajo de este había un niño, según me dijo tenía 9 años, se escondió hay cuando empezaron a caer los primeros cadáveres.
Le dije al niño que se quedara quieto bajo el coche, me dijo que sí, me puse de pié y ande calle abajo en busca de ayuda. No me había retirado ni 200 metros del coche cuando los pájaros empezaron a posarse sobre el coche, agarrándolo e intentando mover lo para coger al niño. El niño se salió de debajo del coche, echo a corren hacia donde me encontraba y uno de los pájaros lo cogió por los hombros, antes de que echara a volar agarre al niño para que no se lo llevara, fue inútil, el pájaro agito sus alas y desapareció del mapa. Instantes después el niño volvió a la tierra, pero le paso lo mismo que a los que había en el suelo.
Esta vez me quede paralizado totalmente. Un pájaro me cogió de un brazo y empezó a levantarme del suelo, cuando escuche un disparo, Era una mujer con una escopeta, el pájaro cayó al suelo, y se volatilizo al momento. La mujer me hizo señas para que la siguiera. Abrió una tapadera de alcantarilla y nos metimos dentro del túnel. Camine por el túnel hasta llegar aquí…

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