SOPA DE RELATOS

Encuentra al escritor que tienes dentro

A veces

Publicado por sibisse12 en Sábado, 7 Noviembre, 2009

A veces hago del tiempo mi enemigo, porque es más fácil buscar un culpable aunque realmente no lo haya. Porque ya nada tiene sentido, demasiados sueños rotos, demasiados planes que no se cumplen y deseos que se deshacen sin apenas formularlos.
Una vez, hace ya tiempo, un sueño se cumplió y aunque efímero en mi mente se quedó. Y ahora el tiempo se ríe haciéndome creer que nada fue real, me ignora dándome la espalada y alejándose cada día un poco más. Las yemas de mis dedos pasan sobre él queriéndolo parar y sin poderlo detener sigue su rumbo imparable.
A veces rozo los sueños con demasiada nitidez y luego se desvanecen en el aire imitando un adiós que quiere decir un hasta luego.

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Las tardes grises I

Publicado por Davo Valdés en Viernes, 6 Noviembre, 2009

Davo Valdés

Estaba Natalia mirando unas sombras en el pasto: siluetas de golondrinas avisando la lluvia tardía. La humedad se sentía en todo su cuerpo; el calor se impregnaba en los troncos de las palmeras que sudaban en silencio, elevando sus rosotros al cielo. A lo lejos un camino de hormigas huía del mal tiempo: viento, nubes grises y dentro de Natalia, una sensación de excitación se transformó en instinto animal. Su mano se deslizó por sus piernas pálidas, su falda corta se entreabrió y con la mano tocó su sexo. Adentro también iniciaba una tormenta, y el orgasmo llegó con la primera lluvia de la temporada. Sus ojos ahora fijos en las nubes fugaces y caricias del cielo caían en forma de besos mojados.

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¿Santo es el Señor?

Publicado por Lascivo en Jueves, 5 Noviembre, 2009

Sangroooo, sangrooo, sangro con doloooor.
Mira como mennnstruo.
Llenos están mis bragas y mis piernas, de mi soooopa.
La sangre en el sueeeeeeeelooooo.
.
Bendiiiito mi tammmpax
que entra con friccióóón.
La sangre en el sueeeeeeeelooooo.

(bis)

Lascivo, noviembre de 2009, tras salir de misa, seguido de una masa enfurecida de monaguillos/as.

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Dia de Navidad

Publicado por tlon001 en Viernes, 30 Octubre, 2009

¡Jo Jo Jo… Feliz Navidad! Anunciaba Santa Claus a toda voz, surcando el cielo afgano montado en su trineo centelleante tirado por ocho atléticos renos mágicos. Dentro de los calcetines junto a las chimeneas y a los pies de los arbolitos de navidad aguardan los regalos; fusiles, granadas y mendrugos de pan.

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Un día en el museo

Publicado por darthgavin en Viernes, 30 Octubre, 2009

Rafael se despertó temprano para el paseo de su escuela al museo. Tenia el presentimiento de que seria un viaje interesante y educativo. Se apresuro a vestirse pues no quería perderse un día tan emocionante con sus amigos y el resto de la clase. Aunque para el resto de personas no significaría lo que significo para Rafael.

Al fin llegaron al museo, un edificio alto e imponente. En su fachada tenia fotografías de hechos históricos importantes, lo que encanto a Rafael que por un momento se olvido del resto de la clase. Pero cuando entro tuvo que tomarse un tiempo para mirar todo a su alrededor  antes de unirse al resto del grupo.

La guía les contaba la historia de los objetos del museo lo que hacia todo mas interesante para Rafael. Pero sus compañeros lo miraban todo con desinterés y constantemente se fijaban en todas las paradas que faltaban, y suspiraban. A Rafael este le extrañaba. No entendían el significado de esas cosas, eran las cosas que le recuerdan a todos los que los ven a las personas que habían puesto su grano de arena para que el mundo fuera como es.

La siguiente parada fue para explicar el aporte de las culturas indígenas americanas al mundo actual. Rafael quedo asombrado frente a la imponencia de las estatuas de los caciques de las diferentes culturas que habían habitado el continente antes que nosotros. Después pasaron a una vitrina en la que habían cientos de figurillas de oro y jade que representaban dioses, actos religiosos y hasta demonios. Un compañero de la clase pregunto a la guía que valor le daría a las figurillas, a lo que ella respondió que eran invaluables y que por nada del mundo las vendería. Rafael no podía creer que alguien pudiera preguntar algo así.

En la siguiente parada la guía dio un pequeño discurso sobre las culturas africanas, sus rituales y su cultura en general. Rafael noto obvias diferencias en los aportes culturales de las diferentes culturas, pero sin olvidar el valor de cada cultura y su importancia a través del tiempo. Cuando la guía termino su explicación los llevo a otra sala, pero esta no era sobre culturas antiguas sino que era un homenaje a los inventores y a sus inventos. Esta vez podían ver las cosas que quisieran con libertad, así que Rafael paso por cada mostrador de la sala. en cada uno de estos Rafael leyó la historia con interés y paso al siguiente haciendo lo mismo hasta que la profesora dijo que era hora de descansar.

Rafael no tenía ganas de descansar quería seguir aprendiendo mas sobre  los aportes de personas de diferentes culturas. Mientras pensaba en todo lo que había visto hasta ahora dio con una puerta algo escondida que al parecer daba a un sótano, pero al entrar se dio cuenta de que no era solo un sótano sino una bodega con cientos de cosas que ya no estaban en exhibición, aunque Rafael hubiera deseado que todavía lo estuvieran. Eran hermosos y como todo en el museo tenia una larga e interesante historia.

Rafael estuvo ahí un largo rato, pero cuando termino de verlo todo decidió salir. Pero algo andaba mal sus compañeros ni la guía andaban por ahí. Extrañado Rafael corrió a la entrada y la vio cerrada. Lo entendió todo, se había quedado encerrado dentro del museo y nadie vendría por el en unas horas o tal ves en la mañana.

Si tenía que estar ahí toda la noche, lo aprovecharía al máximo. Primero comió porque no lo había en todo el día por lo emocionado que se encontraba y luego saco su cuaderno e hizo varios apuntes sobre lo que había visto en los exhibidores y las que había descubierto en el sótano, dejando un espacio para lo que vería mientras esperaba a que vinieran por el.

Ya era hora de empezar su propio recorrido por el museo. Volvió a pasar por todas las vitrinas, pero esta vez las vio con más detenimiento y reflexiono sobre los aspectos más importantes de cada una. Observo hasta el más mínimo detalle de las figurillas, su acabado y todo lo que para él representaban.

También volvió a pasar por la sala de los inventores, pero esta vez se monto en los exhibidores para ver todo más de cerca. Reflexionó de nuevo sobre todas las culturas y lo que habían hecho para que el fuera como es.

Cuando Rafael empezó a aburrirse se acostó en una banca una por una hora aproximadamente hasta que se levanto y camino por todo el museo. Sin darse cuenta Rafael dio con un ala cerrada del museo y no pudo aguantar la curiosidad de saber que habría dentro. Pero lo que había dentro lo sorprendió más de lo que cualquier otra cosa lo había sorprendido antes, eran varias escenas de batallas casi en tamaño real. Con sus espadas, lanzas, rifles y otras armas que se utilizaban en ese tiempo. Rafael se sintió dentro de ellas al pararse en medio y observar los detalles de las caras de los soldados, la valentía que mostraban y su ambición. Pensó que todas esas batallas que se libraban eran para demostrar que su cultura era mejor que las demás, lo que hoy en día todavía se sigue pensando.

De ese día en el museo Rafael aprendió que todas las culturas tienen su importancia en el tiempo y en la mente de las personas. Todas han dado algo para que el fuera lo que es ahora y para que tuviera lo que tiene. Entendió que ninguna cultura es mejor que otra ya que todas se encuentran conectadas por sus ideales y sueños de mejorar al mundo de alguna manera. Además que todos sus aportes han ayudado un poco al desarrollo mundial.

–Niños, ya es hora de irnos –gritó la profesora desde la otra sala.

Rafael salió de la sala antes de que alguien lo viera y se reunio con el resto del grupo. Una amplia sonrisa iluminó su cara surante todo el camino a casa y la seguiente semana.

Fue un día muy provechoso.

 

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“Real”

Publicado por zadel88 en Jueves, 29 Octubre, 2009

He mirado al cielo durante muchos años, y he encontrado respuestas increíbles, pero inquietantemente reales.
Ahora miro al horizonte:
para ver el amanecer y el atardecer,
el inicio y el final,
la mentira, y la verdad.
Debo mirar al horizonte para hallar una respuesta a aquello que llaman “real”

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y algún día tal vez

Publicado por sibisse12 en Miércoles, 28 Octubre, 2009

Caminabas con las manos en los bolsillos, yo te seguía en silencio, esperando a que dijeras algo que no era lo que pensabas. Me preguntaba que rondaba por tu cabeza, en que pensabas todo el tiempo.

Una tímida sonrisa se dibuja en mis labios al ver como mirabas de reojo para ver si aún estaba ahí. Te alejabas cada vez que me acercaba.El silencio nos hacía compañía, ni tu decías lo que yo quería oír, ni yo te decía lo que tú querías oír. Tal vez era mejor así. Palabras vacías se escuchaban en la nada.

No sé cuando cambió todo ni siquiera cuando empezó, ya no hay nada que decir, pero aunque la distancia haga acto de presencia sé que te seguiré, aunque no digas nada yo te escucharé, no me preguntes por qué. Quizás no te llegue a entender pero cuando mires a tu lado me verás caminando a tu verá y algún día tal vez nos encontremos frente a frente.

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Sobre la musa oscura de morfeo

Publicado por Antonio Rivero Díaz en Martes, 27 Octubre, 2009

Y aunque desnuda caminases por el cielo.

El cielo desmaquilla esa luz

de sus mejillas de azul profundo.

¡Bastante colorete y sol llevaste!

Deja de ser la dama complicada,

se noche cárdena de luna nueva

aunque quedaras a oscuras conmigo,

aunque murieras y desmaquillada,

desnuda caminases por el cielo.

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Recuerdos de familia capítulo 2: Roberto Y Eddie

Publicado por darthgavin en Domingo, 25 Octubre, 2009

Y ese “algo” más que Eduardo le vio a Roberto cuando llegó a su casa eran las ansias que tenia Roberto de contar su historia. “A mí, solo a mí”, pensó Eddie.

Roberto empezó su historia en la noche del martes –ese martes en el que estaba tan feliz trabajando en el jardin–. “Eddie eran como otras personas…” refiriéndose a su esposa y a su hija. Parpadeo varias veces para detener las lagrimas que asomaban a sus ojos. “fui un tonto. Dijeron que se habían ido de vacaciones y yo les creí Eddie, yo…”. Eddie le dijo que se tranquilizara, que no era ningún tonto. Roberto se tranquilizo, y continuó: a la medianoche (exactamente a la medianoche) escuchó ruidos de pasos en el piso inferior y como padre con una familia que cuidar se levantó de la cama y corrió tan rápido como pudo hacia la sala dispuesto a hacer frente a cualquier ladrón. Cuando llegó a la sala encontró algo peor que un ladrón…

–Eran fantasmas Eddie.

Esa increíble, pero corta historia, había tomado una hora para ser contada por Roberto. Eduardo guardó silencio pensando como era posible que Roberto hubiese olvidado que su esposa y su hija habían muerto. Más importante estaba pensando de qué forma podría decírselo sin que Roberto sufriera una crisis nerviosa. Pensando…

–Eddie, que tal un trago ¿eh? –dijo Roberto de repente sacando a Eddie de sus pensamientos–. Lo que voy a contarte ahora es difícil de creer, yo todavía no termino de creerlo, pero necesito que me creas. ¿Me creerás, Eddie?

–Sí, claro que te creeré Roberto –accedio Eduardo tratando se sonar convincente.

Justo en el momento en que Roberto le pidió que le creyera Eddie se dio cuenta de que debía detener a Roberto y llevarlo al manicomio. Se imaginaba a Roberto siendo arrastrado a una camioneta blanca por hombres vestidos de blanco, Roberto luchaba y gritaba que lo soltaran desgraciados.

“No, no podría hacerle eso”, pensó Eddie eliminando de su mente la imagen de Roberto en un cuarto acolchado luchando para soltarse de la camisa de fuerza. Así que simplemente saco una botella de whisky y un vaso de un armario de la cocina y los puso frente a Roberto. Roberto se sirvió un poco y se lo tomo de un trago sin cambiar su expresión. Después se recostó pesadamente en el sillón como un viejo cansado –parecía unos diez años mayor de lo que realmente era– y fijo sus grandes ojos azules en los de Eddie…

Afuera los animales del vecindario (de los insectos en el césped hasta los perros y gatos)  Empezaron simultáneamente  un atropellado  concierto de ladridos, maullidos y muchos otros sonidos  que hicieron que el vaso de whisky que acababa de servirse tambaleara en las manos de Eduardo. El ominoso concierto de lamentos de los animales duró menos de un minuto del vecindario, terminó tan repentinamente como había empezado.

–Bien, ahí voy –Roberto se levantó del sillón de un salto mostrando una agilidad que parecería imposible en un hombre que se veía tan cansado y empezó a caminar de un lado a otro de la habitación. Eddie noto que  tenía los ojos muy abiertos y vidriosos. Parecía un venado repentinamente iluminado por la las luces de un coche. “Un animalillo a punto de perder la cordura”, pensó Eddie–. Lo que voy a contarte esta relacionado con Marta y Elisa. No, con esos fantasmas –se corrigió inmediatamente–. ¿Te acuerdas Eddie, de los fantasmas?

Eduardo se seguía debatiendo decirle a Roberto que se detuviera, que toda la historia era una locura. Que Elisa y Marta estaban muertas. ¿Te acuerdas Roberto? Sin embargo, había una voz, muy profundo en su mente (quizá en su subconsciente o inconciente) que le decía, o mejor dicho le susurraba que debía creerle a Roberto. Que la solución al problema, si es que había uno, estaba en escuchar… y ayudar. “Cállate, soy un hombre racional”, le grito a ese susurro inconciente la voz de conciente de Eddie, aunque vacilante. Como cediendo terreno.

Mientras tanto Roberto terminaba su tercer vaso de whisky sin apartar sus enrojecidos ojos (parte culpa del whisky, parte culpa del insomnio) de los Eddie, perspicaces a pesar de lo cansado que se veía su dueño. Esos ojos…

De repente Eddie no pudo más y simplemente habló. Su cerebro y su boca se separaron como amantes después de la ruptura, y cada quien por su lado. “Roberto también debe escuchar”, se dijo a sí mismo.

 –Roberto… –sintió la garganta tan seca como el desierto. Primero se tomo un trago de whisky– Marta y Elisa, tu familia, están muertas– la delicadeza y el susurro en su cabeza totalmente olvidados– no podía soportar que verte así Roberto. Tienes que superarlo. Yo te ayudaré…

Roberto miró a Eddie boquiabierto y con los ojos como platos por unos treinta segundos que parecieron horas. Eddie pensó en preguntarle a Roberto si estaba bien, pero decidió que seria la pregunta más pueril en esta situación.

–¿Muertas? –susurró Roberto llevándose las manos a la cara. Lagrimas se abrieron paso entre sus dedos y cayeron en su regazo. Esta vez no pudo tranquilizarse.

–Sí Rober… –no pudo terminar. Sentía de repente un nudo en la garganta y su visión se empaño por las lagrimas que colgaban se sus ojos.

Pasaron sin hablar por quizás unos una media hora (la media hora más larga de la historia pensaría Eddie después de sobrevivir a la casa de Roberto). Finalmente Roberto rompió el silencio.

–Eso significa que la voz de mis sueños no mentía –se quitó la manos de la cara con parsimoniosa lentitud. Su voz empezaba a teñirse de una ira que Eddie nunca había escuchado antes en su voz –. Esos malditos fantasmas las mataron Eddie. Para tomar sus lugares. Ellos…

–Roberto, ¿de que hablas?

–No hay tiempo para explicaciones ni para llorar Eddie, hay que actuar –el cansancio y el abatimiento con los que había llegado a la casa de Eddie habían sido reemplazados por una fiera determinación que asustó a Eddie mas que las lagrimas y la tristeza. “Se quiere suicidar”, fue lo primero que pensó Eddie –. ¿Y bien? ¿Me ayudaras? Apresúrate. Ya es medianoche.

–¿Qué dices Roberto? ¿Que te ayude? No se…

Súbitamente empezaron de nuevo los aullidos. Pero eddie notó algo extraño en esos aullidos. “No son perro ni gatos Eddie, susurró la voz inconciente, !apresúrate!   

Roberto también lo escuchó y se dirigió hacia la puerta de enfrente a una velocidad inesperada en un hombre de su tamaño. Abrió la puerta con fuerza suficiente como para hacer chirriar las bisagras de la puerta y salió. Esa sería la última vez que estaría en la casa de Eddie.

“!!!Síguelo!!!, grito la voz de su inconciente. Eddie obedeció sin pensar.

Sí, ya era medianoche.

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EL HOMBRE PÁJARO

Publicado por tlon001 en Domingo, 25 Octubre, 2009

Vuela en lo alto sintiendo las caricias de las nubes sobre sus plumas tornasoles mientras allá, a lo lejos, en tierra, lo saluda con las alas extendidas su cuerpo pútrido.

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