Un posible futuro
Amanecí en una cama diferente. Me levanté despacio y me dí cuenta de que estaba sobre el suelo de una cocina de aspecto rústico y antigüo. Miré a mi alrededor y descubrí otros tres camastros, dos vacíos y en el último estaba sentada una chica.
Para mí era completamente desconocida, sin embargo, ella me sonrió, me agarró la mano y me condujo fuera de la casa.
El cielo era muy gris con tonos rojizos, las plantas eran de plástico y no se veían animales por ninguna parte. Nos sentamos en una colina, sobre el falso césped, y ella me abrazó cariñosamente. De pronto una sirena sonó fuertemente, poniendonos a ambos en pie de un salto. La chica me agarró del brazo de nuevo y tiró fuertemente de mí hasta el interior de la cocina.







