El Restaurante Ming
Cuando entramos en el Restaurante Ming la cara de Luisa se iluminó.
Luisa y yo llevamos casados 2 meses y aunque os parezca una locura, Luisa no ha comido nunca en un resturante chino. Sus padres son muy raritos y nunca comen fuera de casa porque dicen que les da dolor de estómago, asi que en las bodas y demás siempre se llevan todo pre-preparado.
El caso es que Luisa no era tan rara, y cuando entramos, dijo algo asi como que se había transladado a otro lugar diferente.
Nos sentamos y ella me dejó elegir por los dos, Rollitos primavera, Arroz Tres delicias y pollo al limón, además una ensalada china y una ternera con patatas. Teniamos apetito.
Al final de la comida, se nos acercó la chica y nos dijo que nos invitaba a un licor, bueno, “licol” como decía ella.








