La Flecha de Fuego. Capítulo 2

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Personajes

AURO: Protagonista. Joven enamorado de Esther. 25 años.

ESTHER: Novia de Auro. Hija de Paco, el tendero. 23 años.

PACO: Tendero del pueblo. Padre de Esther. 50 años.

MÓNICA: Mujer de Paco y madre de Esther. También se hace cargo de la tienda. 50 años.

SILVIO: Hermano pequeño de Esther. 17 años.

ZOA: Hermana pequeña de Auro. 18 años.

NOÉ: Primo de Auro. Ama a Esther en secreto. 26 años.

LUCIFER: El Diablo. Señor de las Tinieblas.

Escena 2ª

Escenario: Aposento de los padres, PACO y MÓNICA.

Situación: Ellos se encuentran en el dormitorio. Él tumbado, pues está enfermo y ella atendiéndole. ESTHER entra en la antecámara y habla sola. La madre se da cuenta y espía a través de la puerta.

ESTHER – (Con gesto enfadado) ¡Oh! ¿Qué querrá ahora? Saben que he de ir a ver a Auro. Ellos nunca le han estimado, pero han de entender que mi corazón le pertenece. (Cambiando el gesto, cierra los ojos e imagina) Sólo el estar a su lado, su contacto y el sentirme deseada por él, me calman la ansiedad y el desasosiego de la cotidianidad de la vida… Mi querido Auro…

MÓNICA – (Hace ruidos fuertes y abre la puerta, se hace la sorprendida) Vaya, Esther. Viniste rauda. Te hice llamar, ya que tu padre (hace una pausa y baja la cabeza)… está cada vez más débil, quiere hablarte. Por favor, pasa (Indicándole que entre).

ESTHER – Madre… Yo… Tengo que hacer. No puedo detenerme mucho… (Finalmente cede y entra)

MÓNICA – Querido, he aquí nuestra preciosa hija. Ya puedes hablarle. Ella no tiene cosas importantes que hacer, así que escuchará atenta lo que su padre tenga que decirle. ¿Verdad cariño?

ESTHER – (Se inclina para besar la frente de su padre) Sí, padre… (Suspira)

PACO – Hija. Queridísima Esther… Tú sabes que no me queda mucho tiempo entre los mortales… (Tose) Y aunque espero con alegría la vida eterna en el reino de los cielos, hay cosas que me apena dejar aquí. Y la más preciada de todas es mi pequeña y querida hija, quien es menester de todas las dotes que dejaré en herencia.

ESTHER – (Lloriqueando) Padre, no digas esas cosas… El médico aún dice que hay esperanzas.

(MÓNICA carraspea interrumpiendo a ESTHER a la vez que toca suavemente el hombro de su marido)

PACO – Sí… hay una pequeña condición. (Lentamente) Tanto tu madre como yo sabemos que ahora tu corazón pertenece al muchacho Auro, mas eres joven y aún no piensas en lo mejor para ti. Todo lo que poseemos y mi bendición serán tuyos siempre y cuando desposes con Noé. Su riqueza y renombre es mucho mayor que la de su primo. Además es más inteligente y maduro. Es de mejor conveniencia para ti y para el apellido de la familia.

ESTHER – (Sorprendida) Pero padre, no puedes decir eso. Siempre me habéis enseñado a obedecer y a ser sumisa, y pretendo serlo. Pero no puedes meterme en un aprieto así. Sabéis ambos que mi corazón es suyo y de nadie más, y… (Sube el tono) Sí, es pobre, pero mucho más honrado y bondadoso. Noé es un embaucador, un cabeza hueca que se encontró con una riqueza enorme que no entendía cómo invertir, y que desperdicia a diario en prostitutas y en vino barato.

MÓNICA – (Interrumpe, gritando) Es tu deber cambiar ese hábito en él, es la esposa la que tiene la labor de cuidar al hombre…

PACO – (Interrumpe) Querida, por favor… (Se dirige a ESTHER) Hija, sé que ahora no me entiendes, pero en el futuro te darás cuenta de que es lo mejor. Además, yo estoy muy débil. Cuando yo no esté quiero que quede alguien para protegerte bien, y Noé es quien mejor lo hará, sin duda.

ESTHER – Padre…

PACO – Esther… Cariño… Hazme caso cómo la última voluntad que un viejo padre le pide a su querida y obediente hija (Tose).

(ESTHER resopla muy enfadada, se gira y se va de la habitación con gesto hostil, una vez a salido PACO se dirige a su mujer)

PACO – Querida… Sé que es lo mejor para ella, pero piensa en nosotros (Tose)… Si no nos hubiéramos dejado llevar por el corazón,… ahora serías la mujer del hermano del Obispo.

MÓNICA – Ya te lo he dicho Paco, ella es débil, necesita la protección que sólo Noé le puede dar. Y además, tú tienes la culpa. Yo te perdoné, como hacen las esposas, pero no podemos permitir su casamiento mientras quepa la posibilidad de que Auro sea tu hijo.

Champinon. 1 de Agosto de 2008

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7 Comentarios

  1. por Pequadt publicado el 02/08/2008  13:57 Responder

    Muy bueno. El final está lleno de suspense e intriga. Estoy ansioso de seguir leyendo esta obra :)

  2. por champinon publicado el 03/08/2008  00:21 Responder

    Me alegro... yo me estoy divirtiendo mucho con este nuevo reto... Lascivo te toca!

  3. por Lascivo publicado el 03/08/2008  10:22 Responder

    ok, ok... tardaré un par de días. No porque me lo hayas puesto difícil, recuerda que soy el puto amo XD, sino porque estoy poniéndome a estudiar en serio y he de aprovechar el tiempo. Pero prometo una continuación pronto, más intrigante que Perdidos, y más divertida que El Inspector Gadchet.

  4. por champinon publicado el 03/08/2008  13:22 Responder

    Muy bien muy bien...
    Esperaremos...

    P.D. Me han dicho que estaría bien que pusieramos los nombres de los personajes en cada capitulo, ¿qué te parece si ponemos al menos los que intervengan?

  5. por Pequadt publicado el 03/08/2008  15:05 Responder

    Esa es la idea. Si poneis los nombres de los personajes que aparecen al principio de cada escena facilitais seguir el hilo argumental.
    Espero que continuéis pronto :)

  6. por Ana publicado el 21/08/2008  01:35 Responder

    Me encanta, me encanta, ME ENCANTA!! y no pienso repetirlo en los 5 capítulos, ya lo sabéis.

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