Mi casa cambia…
Todo empezó por culpa del televisor. La tele me espiaba, me miraba mientras yo veía la radio. Luego comencé a con mi paranoia, a cepillarme los dientes con la escobilla del vater y a limpiarme el trasero con el cepillo dental. Tambien me peinaba los pelos de la axila con el peine y me echaba desodorante en la cabeza a modo de fijador. Los cuchillos me atacan y me cortan las yemas de los dedos, que crecen como si fueran plantas, regadas a diario por mi regadora. Mientras tanto, el aire acondicionado refrigera mis espaguettis mientras la nevera me sirve para tirarme a ver la radio y espero bocanadas de aire fresco de mi sofa para refrescarme y combatir el calor.
El televisor fue el que me corrompió, primero se negó a enseñarme las piernas de las presentadoras. Luego escupía basura a traves de los altavoces y en la pantalla siempre estaba el mismo tipo, que me miraba fijamente y hacía oraciones en otro idioma con intenciones hostiles.







