Señor Dollh. Parte 1
Para comprender mejor este relato es recomendable leer previamente estos dos relatos:
¿Está rico el arroz tres delicias?
El Restaurante Ming
El zumbido era bastante insoportable. Ya de por sí es agobiante estar en una habitación en penumbra, con el calor del verano y una humareda de tabaco que salía de la pipa del Señor Dollh como para tener que aguantar el zumbido metálico del ventilador.
Me levanté de mi silla y apagué el interruptor.
- Novato – dijo con desgana el señor Dollh – enciéndelo antes de que nos quememos.
Volví a darle al interruptor. Junto con el movimiento de las aspas apareció el zumbido estridente. Resoplé indignado y me senté en mi sitio. No me gustaba el Señor Dollh. Si bien es un gran detective, tiene más manías que la Santa Inquisición.







