Viajero fortuito
¿Dónde estoy? ¿Quién soy? ¿Qué hago yo aquí? Estas son las primeras preguntas que me hice a mi mismo cuando de repente, sin venir a cuento, me “desperté” de pie en lo que parecía ser el suelo de una calle muy bulliciosa. La carretera estaba congestionada de tráfico, sobre todo de taxis, los típicos taxis amarillos que salen en las películas de Hollywood.
Algunos transeúntes se golpeaban contra mí, pues no me había movido de mi sitio y estorbaba en la acera. Alguien me dio un golpetazo más fuerte que los demás. Se dio la vuelta y me llamó “Stupid”.
Vislumbré un quiosco de prensa al lado. Me acerqué a él y cogí un periódico. En él ponía “The Daily of Manhattan”. Me di cuenta de que todos los periódicos estaban en inglés, y en muchos de ellos se leía la palabra “Manhattan”. La fecha de todos los periódicos no me decía nada.








