La voluntad de no poder
La valla… La veo. Por fin.
He pasado mucho tiempo intentando salir. Por fin la valla.
He estado dos meses encerrado en este perímetro desértico en medio de la nada. Según mis cálculos, mide más de cien kilómetros de largo. Lo cual es más de lo que podía imaginar antes de llegar aquí y recorrerlos a pie. Dos meses.
¿Sabías que en el desierto hay vida a raudales? Pero sólo sale de noche. Montones de animalitos, lagartos, insectos, incluso algún ave, salen de noche y hacen su vida. Ha sido muy difícil cambiar mis hábitos, y de día no podía dormir, porque me abrasaría. Así que de día andaba a ritmo muy lento, para no deshidratarme, y de noche intentaba cazar y beber algo de líquido de los cactus. Apenas podía dormir un par de horas al alba.
Ha sido muy difícil.







