SOPA DE RELATOS

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Mirando el horizonte…


Estaba en la playa de un pueblecito de domingueros veraniegos,… Me senté a la orilla del mar, sobre una pequeña roca mojada que me quedaba a la altura de las rodillas. Me quité las roidas y viejas chanclas azules, que en este momento se tornaban color grisáceo. Después metí lentamente los dedos de los pies en el agua… estaba fría, pero poco a poco mi piel se fue adaptando a la temperatura hasta conseguir una sensación agradable. Cogí con mi mano derecha un poco de arena, estaba húmeda,… dejé que resbalara lentamente e imaginé el sonido que brotaba del choque de cada grano con la masa del suelo,…

Entonces miré el horizonte,… el cielo era de un azul intenso, el mar era aún mas intenso y allí, en el lugar donde convergían podía ver una línea perfecta. Extraño que se pueda ver así, teniendo en cuenta que la Tierra es redonda… ¿aparecerá el mástil de un barco y poco a poco emergerá hasta verse los camarotes y luego el casco?,… No, no lo creo.


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Señor Dollh. Interrogatorio


Para comprender mejor este relato, es recomendable que lea antes estos otros:

¿Está rico el arroz tres delicias?
El Restaurante Ming
Muerte laqueada
Señor Dollh. Parte 1
Señor Dollh. Parte 2

 

 

Interrogatorio.

 

Metimos al conductor con las gafas rojas en un cuarto oscuro. Le sentamos en una silla y le atamos las manos. Con un foco le apuntamos a la cara, de tal forma que no nos pudiera ver. El señor Dollh se puso delante del foco. Al lado del señor Dollh había un hombre muy musculoso, y detrás de la silla otro más musculoso aún sujetando una soga.

 

- ¿Qué hacías en el puticlub de Mawis? – Le preguntó el señor Dollh.

 

El sospechoso levantó la cabeza. Estaba sudando a mares.

 

- ¡Fuera! ¡Déjame, cabrón!

 


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