…pero con diplomacia.
Diario de un Don Nadie, martes, 9/03/99. 20:34.
Tenía que decírselo… tenía que decírselo… mierda, me miraba fijamente con esos ojitos de zorra. Esos que me devoraron desde el primer día que nos conocimos. Esos mismos, los tenía a 10 centímetros de mi cara. No, no lo hagas. Bueno, hay que ser diplomático. Cedí a su beso de “bienvenido, entra, estoy sola”.
Siempre me ha gustado hacer las cosas bien. Que todo saliera perfecto. En el parvulario me daba cabezazos (literalmente) contra la mesa cuando un finísimo trazo de color se salía de esos dibujos horteras y feos con avaricia que nos hacían pintar (ositos, arbolitos, nubecitas y solecitos, un horror).







