SOPA DE RELATOS

Encuentra al escritor que tienes dentro

SOPA DE RELATOS invade las redes sociales


SOPA DE RELATOS ha abierto una cuenta en Tuenti y otra en Hi5. De esta forma esta web se vuelve más y más accesible cada día, pudiendo conseguir que más y más lectores y escritores se interesen por nosotros.

En SOPA DE RELATOS queremos que vuestro trabajo sea más accesible y reconocido por, cuanta más gente, mejor.

Es un placer para nosotros que nos lean cada día más personas.

¡Ánimo y a seguir escribiendo!

ACTUALIZACIÓN (27/08/2008): También estamos presentes en Facebook. ¡Un saludo!

VN:F [1.9.13_1145]
Rating: 0 (from 0 votes)

Necesita mejorarRegularBuenoExcelenteObra Maestra (¡Vótame!)
Loading ... Loading ...

Cuento de princesas


El príncipe azul era un joven atontado, calzonazos, guapo pero con una expresión de absoluta imbecilidad que le venía como un guante. Atlético pero muy patoso. Cumplía con todos los cánones estéticos de cualquier época, sí, pero desde luego no era para ponerlo en un cuento. Su nombre era Príncipe Imbécil.

La princesa de cuento estaba encerrada en lo alto de la torre más alta del castillo más alto de las más altas colinas del país. El rey del país colindante, el Rey Imbécil, padre de nuestro tonto protagonista, tampoco es que tuviera en forma las neuronas. Se presentó él mismo ante el padre de la pobre princesa prisionera y se comprometió a rescatarla, a condición de que se casara con su hijo (que a su vez era su nieto y su sobrino, por eso la genética, la sabia genética, lo castigó con una mente sórdida y desamparada). El padre de la pobre princesa, y rey magno y grande, aceptó el trato, viendo en él un buen negocio de expansión terrenal. Tampoco era muy listo. Su nombre era Rey Gilipollas. Asimismo, su hija se llamaba Princesa Gilipollas.


Necesita mejorarRegularBuenoExcelenteObra Maestra (¡Vótame!)
Loading ... Loading ...

¡Piratas!


Mi imaginación vuela por el tiempo mientras mi mirada perdida se posa en el azulado vaivén que mece al barco. La mar… un sinfín de olas que vienen y van. Van y vienen perseguidas por una cálida brisa que te acaricia la cara y se lleva tu juventud. De pequeño siempre me pregunté cómo sería ir en un velero, atrapar al horizonte, sobrevivir a una tempestad o cómo olería la mezcla entre la pólvora y la brisa marina. Ahora, perseguido por la ley lo sé mejor que nadie, y no me arrepiento. Yo elegí esta vida, o tal vez ella me quisiera a mí.


Necesita mejorarRegularBuenoExcelenteObra Maestra (1 votos. Puntuación media: 5,00 sobre 5)
Loading ... Loading ...