Surrealízate, hermano pez
Me está mirando un bote de colutorio Binaca. Me está mirando, en serio. Es azul.
El azul siempre me ha parecido amenazador, joder. El mar es azul, y ahí lo ves, infestado de tiburones. Tiburones en busca de carroña, cual abogados en busca de accidentes de tráfico.
El cielo es azul, y fíjate, lleno de aviones a punto de caer sobre tu cabeza. Sobre tu cabeza y la mía, claro. Y yo estoy calvo, y eso no es que importe, pero digo yo que el pelo, por raro que parezca, algo amortiguará, ¿no? Compraré un peluquín por si las moscas.
Mi mujer es azul, y mírala. Pesa como novecientos kilos, los lunes y los martes. Los miércoles y los jueves es un barco fantasma y no hay quien le hable. El fin de semana se vuelve etérea, gaseosa, y se disuelve por toda la casa. Es lo más parecido al sexo que tengo con ella. Y los viernes soy yo.







