El ventilador rosa

—Yo te llevaré un ventilador de color rosa chillón, que impulse aire cargado de amor.
—¿Y cómo se carga?
—Es fácil. Te colocas delante y comienzas a repetir palabras cariñosas. Cuando el ambiente transmita felicidad, lo enciendes y dejas que remueva el aire.
—¿Durante cuánto?
—Cinco o diez minutos.
—¿No es eso poco tiempo?
—Sí, pero no hay para más… la felicidad se esfuma pronto.
—Y, dime, ¿cómo se difunde la alegría entre los que carecen de electricidad?
—No utilizan el aire. Usan el calor, el calor humano. Todavía les sobra tiempo para hacerlo.
Imagen extraída de: http://images.americanas.com.br/produtos/item/299/0/299028g.gif







