SOPA DE RELATOS

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Receta


Se la dedico a mis buenos amigos Germán y Yizeh ; administradores de este acogedor lugar.

Receta: Sopa al cuarto de hora con un toque a jovenzuelo

Categoría: Sopas

Ingredientes:

2 litros de ron con nestea

 

3cabezas de pescado bonito con sus respectivos espinazos

 

1 joven espigado rubio

 

1 joven fornido moreno


300 gramos de almejas

 

1/4 de kilo de comadrejas


1/4 de kilo de gambas coloradas


50 gramos de zapatillas usadas


100 gramos de guisantes


1princesa pequeña


2 sapos rojos maduros


4 cucharaditas de ipoz

 

2docenas de mejillones encontrados a la luz de la luna


1 ramita de perejil en rama

 

8 dientes de ajo


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Microrrelatos Hiperbreves 5


(Si quieres más, dale)

.

1) La cárcel

Barras de papel, corazón de tinta.

.

2) Hacia

No ven mis ojos el final del camino.

.

3) El gas (contaminación)

Agitado, no mezclado.

.

4) Mojón

Clarisa oyó un ruido. Supo que era su perdición.

.

5) Pica

Sus dientes rotos. Su boca llena de piedras.

.

.

Lascivo. 18 de Septiembre de 2008

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El viaje hacia el absurdo


Los humanos habrán detectado por entonces nueva actividad vital en el planeta Tierra, que abandonaron después de que él los destruyera por abuso indebido algunos millones de años atrás. Algunos se atreverán a volver porque habrán oído hablar de ella y sentirán un extraño anhelo.
Ese es el caso de una nave que viajará atravesando el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter; estará perdida. Entrará en el Sistema Solar y atravesará Plutón a la hora del almuerzo. En un momento de duda, por el sopor de la comida, el piloto preguntará a su superior.
—¿Qué velocidad fijamos, mi comandante?
—La velocidad absurda, soldado.
—¿Qué velocidad es esa, señor?
—Es aquella que por mucho que aceleres nunca llegas a tu destino.
El soldado ejecutará la orden con satisfacción, convencido de la sabiduría de su mando.
—De acuerdo, señor —responderá—. Pero, ¿cómo se selecciona esa velocidad?
—Destape la tapa de seguridad que está al lado de la palanca propulsora. ¿La ve? Es roja. Debajo hay un botón. ¡Púlselo!
El piloto buscará, pues nunca se habrá percatado de la existencia de aquella tapadera. Es demasiado cuadriculado en sus acciones.
—Sí, señor. Aquí está —dirá después de un instante.
—Cuando desplace el tapón de seguridad ponga la palanca en cualquier número —seguirá diciendo el capitán con decisión.
—¿Cualquiera?
—Sí, da igual. Es así cómo funciona.
—Ya está, señor.
—Muy bien, joven.
—¿Cómo se llama?
—Percival, señor.
—Bonito nombre…, antiguo. No conozco a ningún otro Percival… Lo está haciendo a la perfección, hijo. Hacía tiempo que no encontraba a un piloto como usted.
—Gracias, señor, le agradezco el cumplido.
Aunque no dirá nada, será la primera vez que el soldado experimente la velocidad absurda; se mueve mucho en su sillón por la incertidumbre del momento.
—Mi comandante…
—Dígame.
—Cualquiera que sea nuestro destino quisiera decirle antes de llegar que ha sido un placer pilotar con usted.
Hubo un silencio.
—Por cierto, ¿qué rumbo, señor? —otra vez preguntará Percival.
—Rumbo absurdo, soldado.
—Perdóneme otra vez, señor. ¿Qué rumbo es ése?
—No se preocupe, estoy aquí para resolver sus dudas también. Pulse ahora el botón cubierto con una tapa roja.
Percival intentará ser rápido ejecutando la nueva orden pues habrá visto el botón cuando buscara el otro: estará en el mismo lugar. Pero esta vez no estará seguro de cuál apretó en la primera ocasión y además habrá leído el contenido de las frases que acompañan a los pulsadores. Serán incluidas después de que algunos cohetes se pierdan sin necesidad.
—Señor, disculpe. ¿Me puede repetir la orden?
—Claro, Percival. Siendo conscientes de la estupidez de la situación su interés resulta desbordante —el capitán hará una pausa para secarse el sudor simulado de su frente plastificada—. Le repito: pulse ahora el botón cubierto con una tapa roja —dirá vocalizando.
—Señor, ese botón dice que te dirige a ninguna parte y… es el mismo de antes. No hay más que un botón.
—Eso es, puede apretarlo, es el correcto —y el comandante, dándose la vuelta, se dirigirá hacia su segundo que se estará tomando una Coca-cola al otro lado del puente—. Estos androides son torpes, ¿verdad? —añadirá susurrando.
—De acuerdo, mi comandante —dirá cerrando los ojos mientras aprieta—. Velocidad absurda; rumbo absurdo, señor —añadirá levantándose de su sillón para hacer el saludo militar muy contento de pilotar ese cohete.
Al accionar las toberas de propulsión la nave comenzará a describir una trayectoria errática y desordenada. Después de un tiempo impreciso la tripulación avistará el planeta Tierra.


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