Popocatépetl
El vertedero nunca tuvo que haberse construido en el cráter del Popocatépetl, pero ya era tarde. Ayer los habitantes de Shit End intuyeron que algo raro les iba a suceder. Un estruendo profundo y ronco, como el de una tubería obstruida, les mantuvo en vilo por la noche, mirando hacia la cima. El volcán empezó a escupir objetos desde muy temprano: lavadoras usadas, televisores viejos, coches desguazados, sillones sin forro… Hoy una oleada de tractores ha intentado, sin éxito, limpiar el terreno; los cacharros siguen saliendo. El suicidio del gobernador ha iniciado la cuenta de víctimas, otros muchos han muerto aplastados.







