SOPA DE RELATOS

Encuentra al escritor que tienes dentro

Los Hijos de David (Prólogo)


Hace frío, mucho frío, demasiado frío… la espada está tan congelada que tan sólo acercar los dedos y rozar el filo quema. Pero no, para mí nunca hace demasiado frío, siento la sangre caliente por mis venas, siento mis brazos tensos, esperando una orden que les diga a donde moverse aunque ahora mismo no sabría qué hacer con ellos.

El combate que perdí,  que me ha dejado esta herida en mi pecho, me ha dejado perdido. Nunca pensé que alguien así me pudiese derrotar, y justo ahora cuando el sol ya no sale, cuando uno no puede ser vencido.

Pero por supuesto… soy yo, y las cosas no se acaban así de fácil conmigo jeje ¿inútil? ¿Rendido? jejeje. No.

No sé cómo me ha ganado, sigo repasando el combate… mil y una veces, y no veo que pudiera hacer nada mejor de lo que hice… me estoy haciendo mayor, ya no caen a mis pies como antes, ya no corta tanto mi bendita espada, quizás tengan razón pero… no todavía no, no dejaré que ocurra…


Necesita mejorarRegularBuenoExcelenteObra Maestra (¡Vótame!)
Loading ... Loading ...