Lunes
Otro aburrido día de clase. Me llamo Alejandro y voy a tercero de la E.S.O. Soy repetidor, y voy camino de volver a repetir. Pero eso poco me preocupa.
Lo que realmente me preocupa es cómo pasar la clase de matemáticas sin aburrirme. Normalmente dibujo en mi cuaderno, pero esta vez creo que me voy a quedar dormido encima de mi pupitre, en la última fila.
La profesora me despierta con una hoja en la mano. Parece ser un examen, y cómo no, he sacado un cero.
En el recreo me siento sólo en las escaleras del patio. Nadie habla conmigo ni yo hablo con nadie. Me mantengo en esta simbiosis de silencio. De vez en cuando levanto la mirada y veo algún que otro chaval reír o jugar a la pelota. Nunca entendí cómo puede una persona divertirse de forma tan absurda.







