Los Hijos de David (Capitulo 1): Negociaciones
Atravesando el enorme portón de la fortaleza y recorriendo los laberintos de pasillos y escaleras, David se recoloca bien la coraza y limpia la coagulada sangre de la espada que varios dias atrás pertenecio a algún loco guerrero que no sabia donde se metia. Está preparado para mantener una larga conversacion con un viejo no amigo, que no puede verle, que le necesita y que tiene un ejercito basto como improperios su boca es capaz de lanzar. LLeva días pensando en este momento que es ya inminente, repasando cuidadosamente como moverse, como ponerle nervioso y como relajarle después, dado que no es rey de la palabra, sino más bien ogro, pues que mejor que llevar un par de ases en la manga por si acaso. De un rápido vistazo ve y asume que los dos guardas que le acompañan podrían ser aplastados con un buen empujón y espadazo bien blandido, como siempre.







