Ángel. Capítulo 5 (de 8)
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Un vegetal. En la habitación de Manuel Bayón sólo había un comatoso en los albores de la muerte (o eso le pareció a Claudia, debido a su avanzada edad) que no podía ni respirar sin ayuda. Claudia, pensando que se había confundido, salió de la habitación, para comprobar el número.
“No me subestimes, Claudia. No estás equivocada, ésta es mi habitación”. Susurró en su cabeza la misma voz que le había guiado hasta allí.
-¿Por qué me hablas de esta forma? ¿Qué quieres de mí?- Preguntó Claudia, mientras volvía a entrar en la habitación, cada vez más confundida.
“¿Crees que en mi estado puedo mover la boca? ¿Crees que puedo hacer nada estando postrado a esta cama? Amiga mía, eres tú la que ha estado buscándome. Yo sólo he dejado que me encuentres”.








