La mentira
Llevaban tanto tiempo viviendo juntos, que cuando decidió despedirse creyó que la iba a extrañar. Nada más alejado de la realidad. Primero ensayó frente al espejo, ante la mirada afligida de su compañera, que adivinaba sus intenciones. Repitió una y otra vez su confesión. Y se sintió bien. Después, cuando estuvo listo, se lo dijo a su madre. Y se sintió mejor. Entonces decidió decírselo también a sus amigos. Y fue mejor aún. Eufórico, abrió la ventana de par en par y lo gritó a los cuatro vientos, que lo supiera el mundo. Cuando ya no quedaba nadie por enterarse, ella no tuvo más remedio que juntar sus cosas y partir, a buscar algún otro ser inseguro que la necesitara para vivir. Él la despidió distante pero sonriente, con el pecho henchido de felicidad. La saludó con su mano, mientras ella se alejaba cabizbaja. Adiós mentira, le dijo. Adiós.







