Ángel. Capítulo 6 (de 8)

(Espero que esto no sea muy gore. Yo no lo creo.)

Habían pasado dos meses desde que Claudia visitara a Bayón en la clínica. Dos meses en los que había estado meditando, entre lágrimas de tristeza y locura. Las de tristeza provocadas por su locura y las de locura por su tristeza. Sumergida en un círculo y ahogándose en su miseria, Claudia había tomado una decisión. Era absolutamente consciente de su propio poder, pues así lo deseaba ella, y ningún deseo le podía ser negado. Ella era Poder, pero no Autoridad. Ella era Querer, pero no Felicidad. Necesitaba todo lo que su extensa imaginación no podía darle. Todo lo que un mundo desagradecido y egoísta le había quitado. Ahora más que nunca, se odiaba. Odiaba toda su capacidad, odiaba su imaginación, odiaba todo cuanto había hecho, los asesinatos, la destrucción, las pesadillas vividas, una a una, la destrucción de sus seres queridos y su último episodio de locura desenfrenada: el asesinato de Manuel Bayón. Recuerda todavía cómo lo hizo. Recuerda que se sintió con ira, después de que un Manuel moribundo le confesara que había activado todo ese poder en ella sólo porque lo creía su deber. Sólo porque ese lunático creía que tenía que existir un poder así en la Tierra que él no podía soportar más en su interior. Manuel le confesó a Claudia, momentos antes de morir, que todo el Poder había residido en él antes que en ella. Le contó cómo el Poder podía destruir mentes y silenciar toda palabra. Pero también le brindó palabras de esperanza. Quiso enseñarle cómo controlarlo, cómo acallar las tentativas voces que en su cabeza arderían. Pero Claudia… Ella sólo podía pensar en su familia, en el reguero de destrucción que había dejado a su paso. Todo eso sólo para que un loco poderoso pudiera dejar a alguien su legado. Claudia era dueña de un poder que no quería y que jamás había pedido. ¿Por qué ella? ¿Por qué no alguien que lo necesitara de veras? Porque el Poder, Claudia, respondió Manuel, directamente a su cerebro, no está hecho para el que lo necesita, sino que está hecho para ser usado y servir a quienes se pueden beneficiar de él. El Poder es una herramienta para salvar la humanidad, para preservar la vida en el planeta. Para evitar que ésta desaparezca.

Claudia, con un fuego de pura ira en los ojos, miró a Manuel y éste, repentinamente, y sin hacer ningún movimiento, murió.

Un silencio iluminaba la habitación de la clínica. Claudia sentía más rabia a cada momento. Arrancándose un largo mechón de su pelo negro, lo posó sobre el cadaver de Manuel bayón y éste abrió los ojos súbitamente.

Levantándose, dijo:

– ¡Estoy vivo! ¿Por qué? ¿Por qué vuelvo a andar, a hablar, a ver?

– No estás vivo.

Entonces, la figura flotante de Claudia se iluminó y del huesudo cuerpo de Manuel se empezó a liberar un humo negruzco. Su piel, que cada vez tenía un tono más bronceado, empezó a derretirse entre gritos de angustia y socorro.

– ¡Pero aún no estás muerto!

Sus músculos empezaron a caer al suelo, y todos sus órganos vitales quedaron a la vista, encerrados en una cárcel de huesos que se astillaban lentamente. La voz de Manuel cada vez sonaba más y más estridente. Una enfermera rubicunda y rolliza entró en la habitación, alarmada por los gritos y el ruido. Claudia, sin ni siquiera volverse, provocó que la cabeza de la sanitaria desapareciera, dejando un cuerpo sangrante que, derrotado, cayó al suelo, emitiendo un fuerte “plas”. Mientras, el cuerpo de Manuel seguía descomponiéndose. Pero Claudia, llena de insatisfacción y odio, lo recomponía y deshacía una y otra vez, hasta un total de cincuenta, provocando en Bayón la peor de las muertes, repetida hasta la saciedad.

Harta y cansada, Claudia dejó al fin el amasijo de carne y huesos que una vez fueron Manuel Bayón Illig en el suelo de la habitación y partió hacia un lugar solitario, donde pudiera meditar a gusto sobre qué iba a hacer con un mundo que le había defraudado.

Yizeh

Yizeh Castejón

Escritor, físico, profesor, capoeirista, innovador. Nacido en Madrid en 1986. Creador de Sopa de Relatos, la web de escritura libre. Editor y autor del libro de cuentos "Sopa de Relatos" y de futuros proyectos. Alumno de h2i Institute.

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5 Comentarios

  1. por ameliemelon publicado el 04/11/2008  21:28 Responder

    no me gustaría morir asi...

  2. por sonmisfotos publicado el 04/11/2008  22:43 Responder

    ostras...no me imaginaba que pudiera ser asi..me refiero a ella..

  3. por Lascivo publicado el 04/11/2008  22:59 Responder

    en este caso, el poder es némesis, el poder es corrupción. Es como la gente poderosa que existe en la realidad, ricos, banqueros, magnates del petróleo, que extorsionan a gente inocente y pobre por sus fines, etc... Su poder les ha corrompido. Algo así pasa con Claudia. Ella no puede controlar su poder. Accidentalmente ha matado. A un chico de su instituto, Julio, y quizás a su familia. Y ahora, desbordada por la ira... ha usado su única limitación, como dijo Articmasteray anteriormente

  4. por Ana publicado el 05/11/2008  06:00 Responder

    Padres, presidentes, superpotencias, abuelos, ministros, etcetera

  5. por articmasteray publicado el 06/11/2008  19:39 Responder

    O_O

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