Una nueva vida (Capítulo 14)
Noté cómo la mirada penetrante del lobo se clavaba en mí y estudiaba cada parte de mi interior. Aterrado por la feracidad con la que había acabado con su rival (y más aún teniendo en cuenta que “su rival” había conseguido vencerme fácilmente, dejándome malherido) no pude hacer nada más que mirar cómo éste corría a toda velocidad hacia mi posición. A mi mente vino el recuerdo de cuando conseguí comunicarme con el perro que me llevó hasta Jen, y usé mis últimas fuerzas en concentrarme para conseguir comunicarme el animal. Venciendo al pánico, le devolví la mirada y le ordené mentalmente que se fuera, pero éste hizo caso omiso y llegó hasta mi posición. Estudiándome con su mirada, que denotaba una gran inteligencia, caminó en un círculo alrededor mía, analizando cada detalle de mi situación. Sintiendo la presencia del lobo a mi espalda, intenté ordenarle de nuevo que se fuera antes de que fuera demasiado tarde para mí, y esta vez lo hice con un ladrido potente y autoritario que salió de mi garganta. A modo de respuesta el animal volvió a ponerse frente a mí, y mirándome directamente a los ojos pude oír su voz en mi cabeza:







