SOPA DE RELATOS

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Una nueva vida (Capítulo 14)


Noté cómo la mirada penetrante del lobo se clavaba en mí y estudiaba cada parte de mi interior. Aterrado por la feracidad con la que había acabado con su rival (y más aún teniendo en cuenta que “su rival” había conseguido vencerme fácilmente, dejándome malherido) no pude hacer nada más que mirar cómo éste corría a toda velocidad hacia mi posición. A mi mente vino el recuerdo de cuando conseguí comunicarme con el perro que me llevó hasta Jen, y usé mis últimas fuerzas en concentrarme para conseguir comunicarme el animal. Venciendo al pánico, le devolví la mirada y le ordené mentalmente que se fuera, pero éste hizo caso omiso y llegó hasta mi posición. Estudiándome con su mirada, que denotaba una gran inteligencia, caminó en un círculo alrededor mía, analizando cada detalle de mi situación. Sintiendo la presencia del lobo a mi espalda, intenté ordenarle de nuevo que se fuera antes de que fuera demasiado tarde para mí, y esta vez lo hice con un ladrido potente y autoritario que salió de mi garganta. A modo de respuesta el animal volvió a ponerse frente a mí, y mirándome directamente a los ojos pude oír su voz en mi cabeza:


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Absurdo racional.


Te dejo en la estación a las 17:15. Martes. Finales de Octubre. Temperatura: 8º.

Lluvia aliada con el viento declara la guerra a la gravedad.

 

17:17, vigilo tu andén desde el aparcamiento. Altura sobre las vías: 8 metros. Situación del mechero: bolsillo izquierdo. Situación del tabaco: bolsillo derecho.

Observo con miedo el horizonte ceniciento de esta ciudad podrida de desidia, agotamiento y falsas promesas.

 

Segunda calada. 17:18, marca el reloj de la vía 4. Barandilla conformada por tres perfiles tubulares de acero de diámetro aproximado de 5 centímetros y el cuarto de 10. Textura: rugosa.

Pequeñas hormigas con sendos equipajes vienen y van como moscas desorientadas. Los aplastaría a todos, al fin y al cabo para mí son unos insignificantes insectos, y yo para ellos soy un ornamento más en el escenario de sus tristes vidas.

 


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