SOPA DE RELATOS

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Destructividad


Se dio cuenta tarde de la locura en que había convertido su vida. No se puede decir que fuera enteramente culpa suya, pues fue él quien alimentó la bestia, pero no quien la parió. Siempre le había gustado escribir. En el colegio, la clase de Lengua era su preferida, no por los análisis sintácticos ni el estudio de la ortografía que, sin embargo, dominaba bien; sino por las redacciones que sus compañeros tomaban como desagradables y pesados deberes para casa, pero que para él significaban entretenimiento y oportunidad dejar volar su imaginación. En el instituto participó en concursos de literatura, con pasión, aunque sin demasiado éxito. Pero no se desanimaba, porque mientras le gustara lo que hacía, lo que opinaran los demás era secundario. Pasó la época de las redacciones y llegó la universidad, y siguió escribiendo. Publicaba con frecuencia relatos cortos en diversos sitios de internet, con similar éxito al obtenido en el instituto. Cuando, recién estrenados los veinte años, murieron sus padres en uno de tantos accidentes de tráfico, poco podía imaginar hasta dónde llegarían las consecuencias. Lo peor no fue la profunda depresión creada por la terrible pérdida, sino el método que eligió para superarla, que, por otra parte, fue una elección de lo más lógico.


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Época del desenfreno. I


 

Recordaba bien la época del desenfreno. Fue tan caótica…

Lo primero que se le venía a la cabeza era una especie de sucesión de fotogramas. Sabía perfectamente lo que estaba viendo, pero mientras buscaba las palabras para describirlo sentía cómo el aire no encontraba espacio en sus pulmones, llenos de recuerdos, de imágenes, sonidos, olores… Lo malo es que no sólo eran los pulmones, sino que todo su ser se encontraba en ese momento en una catarsis espiritual que la llevaba lentamente hacia el  nirvana.

De repente, su cabeza empezaba a contarle lo que veía, siempre lo mismo, era una obsesión. Se repetía constantemente. Era al mismo tiempo calor y frío, arriba y abajo, luz y oscuridad. Sentía de repente unas manos que recorrían su cuerpo. Sabía que a partir de ese momento dejaba de ser dueña de sí misma y pasaba sistemáticamente al dominio de las pulsiones naturales. Era, pues, una fiera domesticada, a la que dejaba a sus anchas por el territorio que tan bien conocía, a fuerza de noches y noches en vela.


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Celda de humo


 

Distraída, dibuja algo en una servilleta de papel entre trago y trago de una copa de color granate o quizás morado, o lila…nunca supe dar el nombre adecuado a los colores, podía ser un bloody mary quizás, pero…no, debe ser algo dulce. Ella es dulce, no necesito conocerla para saberlo.

Con un gesto preciso aparta el flequillo de su cara, dejando asomar sus ojos, que no son perfectos, no son los ojos mas bonitos que yo haya visto jamás,   pero quizás esos ojos me hicieran dudar de todos los cánones de belleza establecidos por años de evolución cultural.

Sospecho que espera a alguien y, extrañamente, muero de celos por no ser yo, eso me desconcierta.


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Paranoia inverosimil


Era noche cerrada en Roma, víspera de tarde de circo, la gente se había ido a dormir temprano para que el emperador no cambiase de idea. Darius resoplaba ronquidos que hacían bailar todos los pergaminos de la mesa. Era imposible saber quién había robado a Cayo Luptus en su ajardinada casa de la quinta colina. Habían desaparecido cinco objetos de gran valor; sus esclavos.

Las colinas eran la zona más vigilada por el Comando Escorpión, Darius se quedó dormido pensando en que les podía haber pasado a los esclavos.


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palabras…


¿Estas dispuesto a sonreír?

déjame darte un beso en sueños

mientras estas en silencio en la habitación

siento como entras en mi cama

te recuestas a mi lado y me miras…

como respiro, como olvido…

esto es lo que tengo para estar contigo

para que veas lo que siento,

para que sientas como yo pretendo.

Ya soñar se me queda corto…

Pensar me sabe a poco

Solo sentirlo me basta

Porque sentir es la mitad real

Lo que muchos han escrito y descrito

Es sentir lo que pocos han sentido

Ríete de lo que digo, no son mas que chorradas

Pero pronto te lo susurraré al oído,

Para que veas no es nada mas que mi alma la que habla…

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