kamikaze
Los años pasaron y la cosa no cambiaba. El destino de la gente seguía en manos de patanes y farfulleros mentirosos. Nadie se atrevía a pararles los pies. Hasta que él llegó. La historia le consideró un martir, sus contemporáneos hablaron de él como un salvador, pero a él mismo nunca le pareció eso. Pues todo pasó tan deprisa, obra de sus ansias de venganza, y la pérdida de las ganas de vivir fueron lo que le impulsaron a darse la vuelta y dejar de huir. Aquella gente pagaría por lo que le habían hecho a su familia. Nadie tendría que huir más de aquellos opresores, si con su vida podía evitarlo. Sólo el que su objetivo resultara cumplido con máximas espectativas le diferenciaron de anteriores kamikazes, pues a la gente le gustan los vencedores.







