Feliz Navidad (Acto V)
[Para saber de qué va esto, lee la anterior entrega]
ACTO V: DESENLACE FINAL
Con el Sol trepando entre los techos entejados del barrio, el tronar de los petardos que los chiquillos del barrio lanzaban terminó por despertar a todos. Pensando en lo que el espíritu del Futuro les había mostrado, se dirigieron cada uno a su lugar de trabajo. El puesto de Escrivá estaba a la puerta de una sucursal de un banco de la competencia del Oviedo Lateral Eslavo, en el que antiguamente había trabajado. Arropado con una gruesa manta y armado con su vaso del McKing, intentó poner su mejor sonrisa y esperó a que la caridad navideña hiciera crecer el número de monedas que la gente dejaba a lo largo del día. Las horas pasaron y la sonrisa quizá tuvo efecto, pues llegó a reunir dinero suficiente para procurarse desayuno y comida caliente, e incluso pudo cenar gracias al bocadillo de chopped que una amable anciana le cedió. Escrivá intentó agradecérselo con un beso, ofrecimiento que amablemente declinó la mujer. Contento y con el estómago lleno tapando la certeza de que nunca iba a salir de allí, volvió al callejón. Fue el primero en llegar, quizá sus compañeros no habían tenido demasiada suerte y querían apurar algo más. O quizá habían tenido más suerte que él, y estaban haciendo acopio de comida y monedillas.







