SOPA DE RELATOS

Encuentra al escritor que tienes dentro

Yonky


Es verdaderamente una puta que alguien te diga que le gusta lo que escribes. Aquí empieza a engendrarse el monstruo que cada aspirante a letrista lleva dentro, sediento de elogios y alabanzas, de tinta para impresora y de distintos tipos de letras, que si te paras a pensar no conseguirán mejorar la resaca de versos que te gastas algunas mañanas. De repente, y casi sin darte cuenta, escribir es como un reflejo innato. Ni respirar te da tanta vida, y a la vez tanta tempestad. Sueñas en blanco y negro, metáforas en vez de coches de gama alta, sinónimos en vez de amores platónicos. Rebosas prosa espontánea, fusilas ideas que adornas con circunloquios demasiado rebuscados para ser viernes por la noche. El alma en coma y dos puntos que empieza lo bueno, empieza la subida hasta lo más alto de las letras que llevas tatuadas en las entrañas de tu poesía catártica y tiritante. Disuelves la imaginación en una cucharilla y te inyectas tu dosis diaria. Buscas en cada explosión desangrar los sentidos del lector, volver a coserle el corazón al pecho después de habérselo exprimido en cada palabra con la que quisieras remover su conciencia.
Yo señoras y señores, me declaro bajo los efectos de la literatura.


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DESTACADO DE NOVIEMBRE 3


Nuevamente tenemos un empate. Ahora mostramos la segunda parte de este relato de Champinon, que fue publicado el 28 de Noviembre de 2008 y obtuvo el 36 % de los votos.

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LA BOCA DEL METRO (PARTE 2 DE 2)

Pasaron los días,…Ni la boca se movía, ni la voz susurraba. A veces se quedaba quieta como una estatua, mientras el resto de las personas andaban a su alrededor. Al menos la boca estaba callada, ¿no?Y cuando pasaba por delante, lo hacía lo más cerca a la pared de enfrente que le era posible, y además aceleraba el paso. No sabía porqué, simplemente lo hacía. Qué tontería, ¿no? Qué cosa más extraña.

Pero un día le pareció escuchar algo. Rígida como una escultura funeraria, esperó. Sentía las orejas calientes y el pulso en el cuello y en la frente. Entonces abrió con gran fuerza los ojos.


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DESTACADO DE NOVIEMBRE 2


Nuevamente tenemos un empate. Ahora mostramos la primera parte de este relato de Champinon, que fue publicado el 27 de Noviembre de 2008 y obtuvo el 36 % de los votos.

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LA BOCA DE METRO (PARTE 1 DE 2)

Hacía ya unos doce años que Rose viajaba en el metro a diario, desde su casa hasta el mismo banco de siempre, cuando hizo el descubrimiento

Una nariz afilada, seguida de unos labios carnosos de una gran belleza, salía tímidamente de una de las paredes de la estación.

Se detuvo de pronto, mirando absorta esa extraña y nueva manifestación, frotándose los ojos, desconfiando de sus propios sentidos. “Estúpida vieja chocha” se dijo. Y miró a su alrededor, buscando empatía, en unos seres humanos-mecánicos, que se movían exclusivamente por impulsos rutinarios. Nadie se fijaba, aun cuando ella les intentaba parar y les gritaba. Ellos sencillamente le esquivaban, como a cualquier otro obstáculo de su camino.


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DESTACADO DE NOVIEMBRE 1


Nuevamente tenemos un empate. En primer lugar, publicamos este relato de Zilniya, que fue publicado el 13 de Noviembre de 2008 y obtuvo el 36 % de los votos.

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CAPERUCITA BOBA, LA HISTORIA NUNCA CONTADA

Érase una vez Caperucita boba, una niña que en pleno siglo XXI iba por ahí con una cesta en vez de un bolso, trencitas de Pipi Calzaslargas y una caperuza roja pasada de moda. Un día, su madre le dijo que le llevara a su abuelita, que vivía en la residencia de ancianos, una cesta con comida, bebida y las pastillas para la tensión. Evidentemente, en aquella residencia no les daban nada de nada.

Caperucita boba se fue en dirección a la residencia. Pero por el camino se encontró al Sr. Lobo, que le ofreció unos caramelos. Caperucita, que era boba pero no imbécil, los rechazó y se fue por otro camino para huir del Lobo.


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