SOPA DE RELATOS

Encuentra al escritor que tienes dentro

Recuerdos


Recuerdo.No recuerdo. Un sueño. Una realidad.

Tus ojos destelleando el las sombras

Tu mirada brillando en la oscuridad.

Me hiptnotizan, me llaman,

Buceo en ellos, en toda su profundidad.

 

Recuerdo.No recuerdo. Tus brazos en torno a mi cintura

Tus manos explorando mi cuerpo

Deslizándose con infinita ternura

Como bailarinas danzando sobre mi piel

Acariciandome con cariño y dulzura.

 

Recuerdo. No recuerdo. Tus labios. Tu boca.

El flujo del deseo saubiendo por mi garganta

Mientras recorres con tus labios de forma ansiosa

Mi cuello, deslizando tus besos por mi piel,

Revoloteando como si fuesen mariposas.

 

Recuerdo. No recuerdo. De nuevo tus ojos. Nado por dentro.

Y braceo hacia la luz, y me despierto, tan solo fue un sueño.

Mas una cosa sí es real. Sabedlo:

Te quiero.


Necesita mejorarRegularBuenoExcelenteObra Maestra (¡Vótame!)
Loading ... Loading ...

Dos centinelas erguidos (Parte II y última)


Y ahora somos dos centinelas erguidos, bailando bajo la Luna Cazadora que domina mi mundo interior, iluminando esas mismas cenizas sobre las que alcanzamos una gran velocidad que nos permite danzar a la par que perseguimos esa misma Luna, llena y radiante, insaciable, que continuamente busca una nueva presa que cazar. E inevitablemente, la Luna Cazadora pondrá su ojo en ti, una flor demasiado extranjera como para haber nacido en este jardín, e intentará atravesarte con su arco, y allí en medio estaré yo para interponerme, pues tengo alma de Salvador, y al suelo caeré de rodillas, y mis ropas tendrán sangre, y al mezclarse con las cenizas volveré a renacer cual fénix, pues no puedo dejar de protegerte en este mundo que he creado para ti, aunque tú nunca llegues a estar en él. Tengo alma de Salvador porque por ti es lo que quiero ser, porque soy lo que quieras que sea, y esta vez soy Salvador Dalí, “como dos centinelas erguidos, mis bigotes protegen la entrada a mi verdadero ser”, repetiré una y mil veces, soy Salvador Dalí, el genio que tuvo que llevar la carga de ser llamado con el mismo nombre que su hermano mayor, Salvador, difunto antes de haber nacido él, y condenado a ocupar su lugar por siempre, y supo hacerlo con nota, como artista y mago, como lo que soy yo, y también soy Juan Salvador Gaviota, libre para volar en cualquier momento que sea necesario y si lo deseas, y sé que lo admiras, también soy Salvador Puig Antich, porque muy probablemente tendré que morir por defender unos ideales, sobre un escenario y en el más oculto de los mundos, pero nací destinado y preparado para ello. Y después de eso sólo seré otra piedra más de este mundo, pero que más me da, mis horizontes son mucho más amplios que los de mucha gente, y con que tú lo sepas me basta. Y esto viene porque quisiera que nunca más tuvieras que ponerte delante del espejo y pintarte enormes lágrimas negras rodando por tus mejillas, ni esa enorme y roja nariz de payaso con la que quieres dar a entender algo que realmente no eres, aquí el único actor soy yo y sólo quiero que sonrías de verdad, entre las butacas del teatro, entre las sombras de tu habitación, frente a tu espejo que sólo puede reflejarte a ti, y que cuando estés de nuevo frente a él, sin lágrimas ni narices de payaso, puedas asomarte, atravesarlo y llegar a este mundo, la magia de la teatralidad que trato de transmitirte, pues hoy yo canto, lloro y actúo por ti, es mi trabajo y es lo que deseo hacer, y si puedes darte cuenta de eso y contemplar el mismo horizonte que yo, mi horizonte, el que nunca se acaba, con eso me doy por satisfecho. Y ahora cierra los ojos, pues la función de hoy ya ha terminado, y debo darme prisa si quiero llegar a tiempo para estar en tus sueños, pues sé muy de antemano que tú, hoy, como ayer, como todas las noches, estarás en los míos.


Necesita mejorarRegularBuenoExcelenteObra Maestra (¡Vótame!)
Loading ... Loading ...

Sombras


Ella llega sin avisar, se esconde entre las sombras de tu casa, como un depredador al acecho, esperando pacientemente cual león frente a una manada de cebras…

No notas su presencia, no sabes que te está esperando, porque las sombras son casi imposibles de apreciar con nuestros ojos, cegados por la luz de nuestra inocencia y nuestra falsa seguridad, por lo que prácticamente estamos ciegos, somos inconscientes de que está a nuestro lado, mucho más cerca de lo que pensamos… y la dejamos entrar.

Tarde o temprano, cuando menos te lo esperas, Ella irrumpe en tu vida. Aparece despacio, disimuladamente. Te seduce con su mirada, con su aroma, te susurra palabras al oído, pretendiendo hipnotizarte e incitándote a entrar en su juego.

Un juego.

Eso es lo que todos piensan cuando caen, por que todos caen. “Solo un poco” piensan, incautos, “No hace daño probar, y ya no soy un crío…”


Necesita mejorarRegularBuenoExcelenteObra Maestra (¡Vótame!)
Loading ... Loading ...

La última noche.


“La noche vuelve a cubrir el cielo con su manto de oscuridad. Frío, siento el frío de la brisa que susurra palabras en un idioma ya olvidado, tan antiguo como el Tiempo, el idioma de la naturaleza y los seres salvajes que habitamos en ella. Silencio, es lo único que se oye, el silencio tenso e incómodo de un depredador que sale de caza en busca de alimento.

La luz de la luna y de las estrellas es lo único que ilumina el bosque, justo como a mí me gusta, de modo que salgo de mi escondrijo, las ruinas de una vieja casa abandonada que desde mi llegada bautizaron en el pueblo como “La Casa Roja”, y ni siquiera es roja, le pusieron ese nombre por todas las manchas de sangre que han encontrado desde que me instalé en ella… valiente estupidez, los humanos no tienen imaginación.


Necesita mejorarRegularBuenoExcelenteObra Maestra (¡Vótame!)
Loading ... Loading ...

Dos centinelas erguidos (Parte I)


“Como dos centinelas erguidos, mis bigotes protegen la entrada a mi verdadero ser”.

Salvador Dalí.

Inocente como una bruja quemada el día de los inocentes, te veo cada noche sola, ante tu espejo mágico que sólo puede reflejarte a ti, maquillarte con delicadeza grandes lágrimas negras, exageradas, temblorosas como bailarinas, y acompañadas en tu cara por una roja nariz de payaso. Es la forma que tienes de exteriorizar tus penas, y no diré nada en contra, ya que jamás me atrevería a decirte nada, ni siquiera me atrevería a cruzar el umbral de tu ventana, en cuyo alféizar me paso las noches posado mirándote.


Necesita mejorarRegularBuenoExcelenteObra Maestra (¡Vótame!)
Loading ... Loading ...

El Violinista: La Triste Melodía


 

Toca otra vez el violín, amigo mío;

Que tu sinfonía desgarra mi ser.

Lánguidas son sus notas, triste su melodía,

 

Mas toca otra vez, te pido, con la suave armonía

De las almas que en pena vagan

Las almas que han perdido la vida.

 

Tu música arranca gemidos de mi interior,

Tus canciones hacen estremecer a mi corazón.

Los sentimientos se derraman como un torrente sin control,

Tiñendo de sombras todo a mi alrededor.

 

“¡Para!” debería decir, pues es la causa de mi dolor,

Pero cuán morbosos y despreciables somos los humanos,

Que  tanto disfrutamos cuando nos hieren

En lo más profundo de nuestro interior.

 

Clávame otro puñal,

Toca el violín una vez más.

Que tus notas silencien mi agonía,


Necesita mejorarRegularBuenoExcelenteObra Maestra (¡Vótame!)
Loading ... Loading ...