201
He empezado esto como doscientas veces hoy, pero las teclas se resbalan entre mis ganas de reventar por partes y el miedo a salpicarlo todo de eso que tengo en punto muerto, que tampoco se muy bien como llamarlo. Llamémoslo rabia, endulzada con ciertos puntos de locura desde los que saltar no me pareció tan grave algunas noches. O yo que se, piensa en que a veces hay que hacerles el boca a boca a esos sentimientos que se están ahogando, por que tu te empeñas en respirar con la boca cerrada y demasiadas caladas apelmazándote las ventanas por las que ver tus cuerdas vocales luchar. Tampoco me convence mucho liarme el mundo en un peta para fumarme las miserias ajenas. Ya ves, sobredosis de realidad apuñalándote con una boquilla. Un cenicero lleno de mentiras apagadas sobre verdades que se prostituyen por un estúpido y huidizo protagonismo de tres días.







