Buenos días, eternidad / Pero perro
Volaba el aire y danzaba el viento. Contra tu cara, y en ella la expresión de quien se siente tonto dejaba una mueca cómica. No entendías nada, claro. Sólo necesitaba tu aprobación. Tu firma. Tu receta.
Lo que haga yo con las píldoras es cosa mía. Hasta siempre, mundo.
Buenos días, eternidad.
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Cada vez que decías “pero” me llevaba las manos a la cara. El peor pero, el que pusiste al perro. Vale que se meaba en la alfombra. Vale que te mordía los cordones de las zapatillas. Y que se cagaba en el recibidor. Pero, y digo pero, no era razón para sacar la escopeta. Mujer, que es un animal. Claro, que yo también soy un animal. Pero, no me meo en la alfombra. Pero, no muerdo tus zapatillas. Y pero, no me cago fuera de mi caja de arena.
Miau.
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