El Ataque del Actor Protagonista
Un señor vestido de Espinete me pregunta qué hora es. Le digo que no lo sé, mi reloj se ha parado. Aún así, inconscientemente hago el movimiento mirar hacia mi muñeca, donde está el reloj. Creo que fue ahí donde me robó la cartera. Una cartera de piel negra, de importación, de primera calidad.
En la comisaría de policía una mujer de dos metros veinte me atiende con una tranquilidad que ya la quisiera el teniente Colombo. Incluso tiene también un ojo locuelo. Aunque yo diría que los dos van a su aire. De todas formas, es guapa, muy guapa. Siempre me gustaron altas. A los cinco minutos de hablar con ella se me olvida lo que había venido a hacer aquí y la invito a tomar un café. Lo rechaza, dice que el café no le gusta. Le digo que entonces un té. También lo rechaza. Le gusta, pero dice que la teína le pone demasiado activa. No la creo. Aún así, insisto y le digo que se tome lo que sea conmigo. Me dice que no come nada, que es una vegana de nivel 10 y que tiene prohibidos todos los alimentos sólidos.







