La noche mas blanca
Al despertar me he sentido confuso. Todas las paredes de mi cuarto estaban desnudas, pálidas. Todo había desaparecido, excepto yo, la cama y la ventana, y a través de ella solo veía una intensa luz blanca, que lo inundaba todo ahí fuera.
De pronto estaba de pie, frente a la ventana. No recordaba haberme movido. Observe con atención el exterior, pero por mucho que me esforzaba no conseguía vislumbrar nada. Solo esa inmensa fuerza lumínica. Me esforcé aun más y apreté mi cara contra el cristal. En seguida note como el vidrio absorbía mi nariz. Por un momento creí que perdería el conocimiento por el intenso dolor, pero a los pocos segundos la fricción se detuvo, y ahí quede, con la punta de mi nariz al otro lado del cristal, atrapado.
Hubo un momento de calma.







