Imagina

atardecer en la playaImagina el más profundo de todos  los vacíos. Un espacio en tu mente donde la nada absoluta sea la dueña de todo, sea la única realidad. Ahora imagíname a mí, ahí, frente a ti. Imagina que no estamos más que nosotros dos. Hemos abierto la caja de Pandora y estamos mirándonos, frente a frente. No intercambiamos palabras, sólo miradas, como los extraños de la noche de Sinatra, miradas cómplices.

No nos sentimos culpables, esto es lo que queríamos. Desnudamos nuestras almas, usamos nuestros ojos inquisidores para descubrir las más terribles faltas en el otro. Algo que nos sirva de pretexto para decir que no podemos ser uno solo. Sin embargo, sabemos que no lo hallaremos, los dos fuimos a la misma escuela del engaño.

Imagina que descubres algo, un poco de ternura, de pasión e incluso de alegría en mis ojos. Yo imaginaré que encuentro voluntad, fidelidad y ambición en los tuyos. Tú anhelas lo que mis ojos tienen y yo, lo que de bueno hay en los tuyos. Pero no nos engañemos, tú no puedes soportar lo mío ni yo lo tuyo. Sabemos que estamos condenados, eternamente separados.

Imprime más velocidad, más movimiento a tu ensoñación. Imagina que nos acercamos cada vez más el uno al otro. Nos fundimos en un cálido abrazo, formamos uno solo por un momento. En ese preciso instante llenamos el vacío de amor, de color, de olor, de flores silvestres. Refundamos nuestro propio paraíso.

Por último, imagina que nos volvemos a separar, que se vuelve a instalar la nada entre tú y yo. Vuelve a acelerar tu imaginación y observa cómo se repite este ciclo. Recuerda las mareas que vimos a la luz de la luna mientras hacíamos el amor en otro sueño, sólo que cada vez hay más distancia entre ambos.

Ahora despierta de tu estado hipnótico e imagina que todo fue un sueño y dime qué ves. Unos ojos enfrente tuya ansiando conocerte, buscando la parte que les falta. Dime qué sientes, te mueres por fundirte en esos inmensos ojos que te observan, que escrutan tu ser…

(… y es que no te has dado cuenta de lo mucho que me cuesta ser tu amigo…)

Desperté con una dulce melodía y sentí que sabía quién era. La mitad de algo que raras veces se complementa, que dura menos que un orgasmo y sabe parecido, pero está condenado a separarse siempre con la miel en los labios.

 Alberto Serrano Martín

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6 Comentarios

  1. por newowen publicado el 24/03/2009  10:37 Responder

    Me gusta la magnitud que le das y lo limpio y suave al tratarlo.

    Ahora bien, me lo he imaginado siendo yo el narrador. :P
    Welcome

  2. por xplorador publicado el 24/03/2009  19:36 Responder

    ¡Hola!

    Muy suave e íntimo, como la caída de una gota en un pequeño estanque :)

    ¿Quién no comparte tus anhelos?

  3. por rantanplan publicado el 24/03/2009  21:46 Responder

    Me ha gustado mucho, y creo que eres el primer autor que sube una foto a su entrada. Enhorabuena

  4. por ameliemelon publicado el 25/03/2009  00:59 Responder

    realmente sobrecogedor... muy expresivo...

    me encanta. has utilizado muy bien las palabras.


    amelie...

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