Souldier_02
Para leer la primera parte –> http://sopaderelatos.com/2009/03/23/souldier_01/
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Cuando ocurre así, consiguen que me sienta culpable. Antaño fueron humanos como yo, con sentimientos, planes y fracasos, pero en cuanto saco el disco dorado no hay vuelta atrás. Los a-humanos saben que conseguimos retener su alma, pero no cómo. Ni siquiera los humanos en pleno derecho. Sólo los Souldier.
Los dos discos de oro me queman las manos y los ojos vacíos de él me miran. Por lo menos ha disfrutado por última vez.
El camino hasta la catacumba se me hace corto, inmersa en mis pensamientos. Acostumbrada a ir con pasos ligeros y silenciosos, el Souldier de guardia no capta mi presencia cuando llego. Recolecta discos dorados y los almacena en torres. Nunca antes había presenciado el ritual de vaciado, por lo que me quedo callada observando.
El Souldier Mayor se tapa la cara y levanta todos los discos almacenados para compactarlos en una única esfera. De la unión sale un grito sordo que me recorre el sistema nervioso. Una pena absoluta me oprima acompañada de un leve mareo. No puedo reprimir una lágrima mientras me dirijo a mi celda. Los dos discos de hoy podrán esperar unas horas más.
Pero cuando estoy saliendo, oigo una voz, pesada y lenta, como si arrastrara las palabras. Su tono me hechiza y me obliga a escuchar. Todas las almas que había salvado han servido para alimentar al Caos. Para cuando intento salir corriendo, mi cuerpo deja de responder y me derrumbo. Lo último que pienso es que he oído demasiado.
Para cuando me levanto, descubro que estoy en mi celda. Los dos discos aún están templados, pero ya no me atrevo a entregarlos. En las catacumbas del Este hay un traidor, y tampoco confío en nadie.
En un minuto me preparo, y con mis dos almas sujetas al cinturón, me dirijo a la catacumba Sur. Allí me inicié y siempre he vivido allí hasta que hace dos años, en el Este sufrieron las bajas repentinas de siete Souldier. Y ahora empiezo a entender por qué. Algunos de mis antiguos compañeros se alegran de verme, pero yo no tengo tiempo para abrazos, así que me presento directamente al Souldier de guardia, para exponer el problema.
Su primera reacción es desmesurada. Sus ojos se abren como platos, para después arrastrarme a un mar de preguntas. Después del interrogatorio, me manda a la celda principal a esperar alguna noticia. Se ha pasado tanto tiempo hablando conmigo que se le han acumulado los discos que almacenar antes de que se enfríen.
Mientras espero, caigo en la cuenta que podría haber entregado mis discos para evitar que se pierdan las almas, por lo que me dirijo rápida a la Sala de Recolección.
La misma sensación de desasosiego me recorre la espalda y esa voz vuelve a entrar en mi mente… ¿Cuántos Souldier Mayores estarán sobornados? La ira se apodera de mí, e interrumpo en la sala. Todos los altos cargos están reunidos, y representantes de las otras catacumbas se sientan donde pueden. En el centro… el Mal.
Maldita realidad… ¿Cuántos estaremos engañados?
Aún tengo tiempo de zafarme. Todos estos Souldier son demasiado mayores como para hacer mi trabajo por lo que se les recluye en las catacumbas hasta que mueren. Consigo salir, y otra vez, miro las caras de las personas con las que me cruzo. Sólo que ésta vez no soy consciente de ver nada… Sólo pienso en algo que me he dicho; ¡son demasiado mayores!
Cambian el trabajo de los jóvenes por una vida a-humana.
Está claro… el poder corrompe.
Las almas de los dos rockeros se han enfriado… Tal vez sea mejor así, y no acabar formando parte de la oscuridad.
Los dos discos reflejan el Sol y me deslumbran. Vuelven las nauseas pero esta vez no me desmayo. Más bien todo lo contrario. Engancho los discos y vuelvo a entrar en la catacumba. Nunca se me había ocurrido probarlos con un humano, y menos aún con el mismísimo Lucifer.
Parece que la reunión ha terminado, y sólo se encuentra en Souldier de guardia. Debía estar esperándome, porque no se sorprende cuando entro corriendo a la sala. Su mirada es fría, pero no consigue amedrentarme; de un salto le tiro al suelo. No había pensado hasta ahora cómo conectar con su alma. Normalmente me sirven el coito y una conversación sincerada, pero con éste no pienso tener ni una cosa ni la otra.
Escruto en sus ojos algo de arrepentimiento y mirando fijamente descubro que su alma es débil y el miedo que le causo la está separando de su cuerpo. Lentamente saco un disco de oro y dejándole con una mueca, le robo el aliento.
El cuerpo inerte parece atraer a Lucifer… aunque más bien puede que sea la excitación de un alma recién extraída.
Sus ojos no brillan, pero hasta Él tiene alma; corrupta y deforme, alimentada con otras, pero es un alma. Su presencia me corrompe el sistema nervioso y mis piernas empiezan a flaquear. Parece que quiere que me arrodille ante él.
Pero soy una Souldier, y una vez me prepararon para no ceder en la fe…
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Epílogo_
Supongo que fue eso lo que hizo que no me destrozara de inmediato. Conseguí robarle parte de las almas que estaba consumiendo y debilitarle lo suficiente como para que huyera.
Aún no sé cómo, pero lo hice.
Ahora realizo el mismo trabajo de siempre, pero soy una Souldier independiente. Dejo enfriar los discos y así evito que vayan a formar parte del círculo de Satán.
Algunos de mis compañeros se han unido a mi causa y aunque somos una minoría, poco a poco vamos haciendo nuestra misión.
No conseguimos salvar esas almas, pero créeme si te digo que es mejor vivir y no contarlo que vagar eternamente en las tinieblas.
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Fdo: Amelie Melon_24.03.09
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joder, vaya vaya
no me ha dejado indiferente, me parece que mezclas unas temáticas que jamás se me hubieran ocurrido, pero que queda genial. Y muy bien narrado.
Va a estar reñido el concurso, y sobretodo interesante
Si lo va a estar si jaja. Y me alegro.:D
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