Una hermosa coincidencia
-¡Qué hermosa coincidencia! Esas fueron las últimas palabras que dijiste segundos antes de tu última exhalación. ¡Qué hermosa coincidencia!, te contesté yo.
No sé si os habrá pasado, no es tan común como me quieren hacer creer. Toda mi vida sentí que me faltaba algo. No me refiero al amor que nos complementa, nuestra media naranja, llámalo x. Crecí en el amor de mi familia, con el amor de mis amigos, con el amor de verdad, con el de mentira… tenía ese don de gentes que todos buscan. Capacidades tampoco me faltaban, pero algo en mi interior me impedía que las desarrollara.







