Una forma original

Normalmente ando mucho, ando hasta desfallecer. Normalmente no vuelo, solía volar, es mucho más rápido que andar. Normalmente no hago nada anormal, nada que recordar, nada que poder contar. Pero hoy es distinto, hoy he podido volar, he podido nadar, bucear, saltar, brincar, he podido sentir los besos de cierta prostituta que todos conocemos, de la que todos somos clientes y a la que todos odiamos y amamos a un mismo tiempo. Hacía mucho que no los sentía, de cierta forma, los añoraba. Sí, ya sé que los besos de una puta no valen nada, pero sólo ese instante en el que sientes algo próximo al calor humano, sólo ese breve momento en lo que más se parece al paraíso en la tierra, sólo por eso merecen la pena sus besos. Aunque sepa que más tarde los aborreceré, aunque sepa que no saben a nada.







