El Marchitar De La Rosa – Las voces del asesino de la rosa
Tengo sed, demasiada sed, dame de beber por favor, lo necesito ¿por que no me das de beber? Son las palabras de mi catana, una espada antigua de mi familia y desde aquel día la oigo hablar. No se exactamente como era ese día, solo recuerdo estar de la mano de mi padre caminando por el bosque.
- ¡Padre!, que arboles tan lindos son estos, ¿como se llaman?- le dije con tanta curiosidad.
- Son Cerezos, y de verdad que son muy hermosos –me respondió con una sonrisa en el rostro.
Esa fue la ultima vez que le vi así, fue asesinado por unos hombres cubiertos, intentando protegerme fue herido de gravedad su mano no pudo empuñar la espada, con sus ultimas palabras me dijo que esa espada se transmitía de padre a hijo, yo era mujer y nunca quiso que la tuviera, pero la tradición era eso mismo así que tenia que proteger a mi madre.








