Liberación.
Y liberémonos de la beneficencia de la carne.
Y quitémonos estos estúpidos trajes de humanos…
Para así encontrar el yugo errante de nuestras almas y fundirlo todo en una sola.
Para apaciguar nuestra singular búsqueda de lo trascendental…
Lo mundano se nos asemeja…Todas las abstracciones nos buscan.
Nos llaman a gritos, no paras en pensar los segundos y finalmente…
Te llenas.
Sientes miedo, algo te asusta, algo te mira con ese ojo amarillento y fijo en tu retina.
Te hiere notas como te cauteriza el alma…Quiere hablarte pero no puede.
Le buscas no le encuentras…Abres la mente y ahí esta.
Riendo como siempre…En su trono de azabache…Perdido ahí por los siglos…Su presencia es exasperante.


ILUSTRACION: Miguel Angel Deheza




