SOPA DE RELATOS

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Alas de Halcón II: La leve línea.


La Muerte recoge las vidas en su etéreo carro de marfil, alabastro y hueso, dejando los cuerpos como abono para la nueva siembra.

Pero durante las guerras, está tan afanada que deja a unos cuantos desdichados en agónica espera para el siguiente viaje. Sin embargo, a veces el devenir de las cosas, hace que alguno retrase su pasaje hacia tan fatal marcha.

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Los días se arrastraban con la angustiosa lentitud propia de una pesadilla. Los terribles gritos de agonía y llantos, los ruidos de disparos en la lejanía, explosiones… Ésa orquesta dantésca, en su conjunto, eran como el rugir de una feroz bestia descomunal, tan inconmensurable que no la abarca el pensamiento para darle una forma, alimentándose de instante en instante, con el odio de los hombres.

La necesidad de procurarse alimento no era diferente para los Faucon. Cada vez que Jean Michel salía al huerto, lo acompañaba su escopeta.


Necesita mejorarRegularBuenoExcelenteObra Maestra (¡Vótame!)
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