Opereta “La Sanguinnoletta”
En pleno siglo XXIII, en la Capital Mundial de Nueva York, vivía el compositor y violinista más prestigioso del mundo, Lenz Campbell. Sus óperas fueron a principios de los años veinte, cuando nuestro protagonista tenía tan sólo catorce años, las más escuchadas, tarareadas y silbadas por todo el globo terráqueo.
No obstante, en los años treinta apareció un sinfín de competencia. Había muchísima gente con talento que quería sacar un trozo del pastel del lucrativo negocio de la música clásica.
En los años cuarenta se estableció un oligopolio entre Lenz Campbell, Sabieri Constanza y Leopoldo Matamoros. Cada uno, con un talento innato, prodigioso, casi divino, eclipsaban a sus rivales constantemente. Cuando Lenz componía “La Marchossa Primaveral”, con unas criticas de diez sobre diez, aparecía Sabieri y componía “Il Istratego di Roma”, sobreponiéndose de tal forma a Lenz que en los periódicos se podía leer “”La Marchossa Primaveral” cero – “Il Istratego di Roma” diez”.









