La Cadena 4ª Parte
- ¡Kagura, aquí!
Aquella voz chillona y aguda rompió nuestro momento de contacto físico. Se paró en seco, yo lo imité y me di cuenta que una luz similar a la de la barra nos enfocaba… Giré la vista y volví a encontrarme con la matadora mirada del tal Ian. No estaba solo, lo acompañaba un grupo compuesto de dos chicas y tres chicos. Sentados en un sofá, rodeaban una pequeña mesa abarrotada de ceniceros, cervezas y vasos de cristal:
- ¡Si no fuera por que ha Ian se le ocurrió encender la luz no os hubiéramos visto! – dijo una de las chicas, de un cabello tan rubio como el de Ian, pero con unos gracioso rostro redondo y unos ojos saltones y oscuros.
- ¿¡Ella es la chica de tu clase!? – preguntó otro chico, moreno, de ojos llamativamente grandes y azules.







