¿y tú qué esperas?
-¿Qué haces?
-Aquí, esperando, mirando por la ventana.
-¿El qué?
-No lo sé muy bien, simplemente espero algo que sé que llegará.
-Sabes…yo también esperaba algo que no llegaba y me cansé de esperar sin hacer nada. Y un día agarré el tiempo entre mis manos y lo abracé contra mi pecho. ¿Y sabes qué oí?
-No, el qué.
-Un corazón que latía débil y estaba frágil. Porque había perdido la capacidad de latir. Había perdido el rumbo, ya no sabía lo que quería, ya nada me importaba. Había entrado a formar parte de la vorágine de un mundo que no me gustaba y al cual criticaba, giraba muy deprisa y sin saber hacía donde iba. Quise ser quien no podía ser. Ignoraba el valor de las pequeñas cosas, de lo importante que podías ser si faltaban.
-Yo tendré grandes cosas cuando llegue lo que estoy esperando. Algún día…







