¡Haz qué se callen! 3º
Abrió los ojos al momento, o eso creía Daniel. Un humo espeso emanaba del capó accidentado de su Seat Ibiza blanco. El “paranoico” que provocó el choque corría en círculos gritando. Alberto había vomitado en el asiento trasero y se encontraba aturdido por el golpe.
-Roberto, ¿Estas bien chaval?
-Me llamo Alberto… -corrigió recuperando la compostura.
El crío se encontraba inerte junto a la ventanilla quebrada por el impacto. El joven recogió al niño y le tomó el pulso. Mientras tanto el hombre que no dejaba de llorar, se estiraba de los pelos hasta arrancárselos.
-Sólo está inconsciente.
-Le sangra la cabeza, límpiasela -aconsejó Daniel.
-Mierda -el impacto contra la ventanilla había provocado una herida en la frente que sangraba moderadamente -¿Tienes pañuelos por aquí?
-No.
-¡Joder! Todo el mundo tiene pañuelos en el coche.
-Bueno pues yo no ¿Algún problema?







