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Archivo de 28/06/09

La Cadena: Aura

Publicado por yogursinsabor en Domingo, 28 Junio, 2009

El mismo escalofrío volvió a sacudirme… pero esta vez su recorrido fue hacía el pecho y bajé la mirada… un líquido transparente se adentraba hacía el canalillo ¿Alguien me había tirado agua o alcohol?
-         Seguramente alcohol… – llegué a esa conclusión en voz alta.
Dispuesta a secarme le eché un último vistazo a mi amiga. Se estaba divirtiendo. Aunque sospechara del chico, decidí ir en busca del baño para secarme y despejarme. No me costó encontrarlo, pues estaba en el propio pasillo que llevaba hacía la desembocadura de la escalera que conducía hacía la salida. Aun así, desplazarse hasta allí fue un verdadero coñazo; había que esquivar a los sobones, ignorarlos y abrirse paso entre la muchedumbre de gente. Tanta gente y el olor a humanidad me asfixiaban. Por primera vez en mi vida me alegré de estar en un baño público.
Me sorprendió que no hubiese nadie… normalmente, este es el escondite de las chicas para maquillarse y despotricar a la que roba el aliento a los chicos… Sí, demasiadas películas americanas ¿Verdad?
Abrí el grifo y me lavé con cuidado la zona superior del pecho. Cuando lo hice, busqué algo con qué secarme y me deslicé hacía los retretes. Que asco, solo en el del fondo había un rollo de papel higiénico… Me sequé ahí mismo. La puerta se volvió a abrir, cosa que me dejó indiferente hasta que oí una voz muy familiar:
-         ¡Oh… estar entre tanta gente me estresa!
Era Coral… no pude evitar sonreír. Estuve a punto de salir al pasillo, pero una voz aguda y punzante me paró:
-         A mí lo que me estresa es buscarlos… Solo hay uno y nos está dando bastante trabajo.
-         ¿A quien te refieres? – preguntó Coral – Yo no detecté a ninguno.
Algo me decía, que si salía… iba a pederme un acontecimiento grandioso… y aunque no me gustara espiar detrás de la puerta, me quedé escuchando. Estaba segura que la dueña de la otra voz era “Ewyn”:
-         Para alguien como yo… es fácil sentir la empatía de los demás, incluso sin son .Cuando Ian cantó… sentí varias sensaciones. Muchos no atendieron el significado de aquellas letras, pero sobre la sensaciones tan corrientes de lujuria, del embriego carnal, del alcohol y el desequilibro, estaban las reacciones que causó las letras de Ian.
-         ¿Crees que nos han descubierto por eso? – preguntó Coral, con voz seria.
-         Nos ha descubierto. – respondió con una serenidad que me cogió desprevenida; volvía a tener el vello de punta – Y está actuando rápido.
-         ¿Ya? – se alteró Coral – ¿¡Y por qué no me lo has dicho antes, imbécil!? ¡Tenemos que cogerle antes de que haga algo!
-         Lo sé, lo sé… pero hay un problema en todo esto.
-         ¿Cuál?
-         Es la amiga de la chica que estaba con Kagura. Si actuamos, tenemos que ser precavidos porque esa chica puede entrometerse inconscientemente.
Esperé a que “Ewyn” terminara de hablar para reaccionar… Me erguí… no entendía muy bien lo que estaba pasando pero lo poco que entendía es que algo pasaba con Aura:
-         ¡Maldito Kagura! – gritó Coral con voz ofuscada – ¡Mira que le aconsejé que la invitara a tomar un helado! ¿Es que no es consciente que no nos ha enviado Iván o Dala? Si se entera Hem le cortará los huevos.
-         No culpes a Kagura de esto… Nosotros no sabíamos lo que iba a pasar… podría ser cualquiera.
La última vez que había oído esas palabras fue cuando mis primos gemelos y mi tío murieron en un accidente de coche dos años atrás. Mi tío, ahora viudo, le echaba la culpa al alcohol que lo consumió aquella noche que su mujer lo había dejado en mi casa para que no condujera. Se culpaba por no haberse emborrachado hasta que mi padre le dijo las mismas palabras que “Ewyn” a Coral… ¿Eso significaría que algo malo le iba a pasar ha Aura? No pude evitarlo, salí de mi escondrijo con el miedo que reflejaba mi cara. Al alzar la vista… al otro lado del baño, junto a la puerta, se encontraba “Ewyn”, mirándome con aquella cara sin expresión:
-         Vaya – dijo.
Avancé hasta ella:
-         ¿Qué ocurre? – preguntó Coral, asomándose.
Cuando se encontró con mi cara dio un brinco hacía atrás:
-         ¿Lluvia? – preguntó con perplejidad – ¿Qué…?
-         ¿Has oído todo? – la cortó “Ewyn”, clavándome sus enormes ojos verdes.
-         ¿Qué le pasa ha Aura? – fue lo único que pude articular.
-         Lo ha oído – murmuró.
Las dos se quedaron en silencio… solamente a Coral se le veía apurada, intercambiaba miradas entre “Ewyn”, la serena, y yo, la confusa.
-         La cuestión no es que le pasa a tu amiga… sino es lo que le pasará si no actuamos rápido – dijo por fin la otra, con esa serenidad que se oponía al carácter de su amiga:
-         Lluvia ¿No? – la miré, mostraba una sonrisa nerviosa que pretendía tranquilizarme – Lo que quiere decir Eiwyn es que conocemos al tío con el que está tu amiga y no es muy aconsejable.
Era mentira…ella no la conocía. Algo pasaba.
-         Sabes mentir muy mal – le dijo la otra.
Coral le dirigió una mirada asesina:
-         ¡Lo siento por intentar tranquilizarla porque le hayas dicho que su amiga va a ser asesinada por un demonio si no hacemos algo!
Bastó con que pronunciara “asesinada” para salir corriendo. Aura. No, no podía perder a la única amiga que tenía… No podía permitirlo. Corrí en dirección donde dejé ha Aura con aquel supuesto asesino. Ya no vacilaba en pisar y empujar a alguien, me daba igual oír los reproches, oír como me llamaba a voz de grito Coral… me daba igual insultar ha aquellos que me paraban para preguntarme el nombre. Quería saber donde estaba mi amiga.
Y cuando llegué a la barra… y no les vi… supe lo que era sentir como el mundo se te venía encima… una oleada de desolación, de terror, me abrazó. Sentí mis ojos humedecer. Aura.

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siete pecados capitales

Publicado por tlon001 en Domingo, 28 Junio, 2009

 En la oscuridad un monstruo espantoso

Con ojos de buey y orejas de conejo se esconde

Esperando el momento oportuno para hurtar

Los bienes preciados ajenos. Es un animal multiforme

También lo  han visto como una serpiente con dagas por lengua.

 

 

El sapo engulle sin parar, la comida abunda,

Su hambre es insaciable y no tiene modales en la mesa.

Posee poca delicadeza.   Nadie lo detiene, muere atragantado

Con un durazno en la garganta.

 

 

La espada esta hecha del metal más ligero y   pulcro.

Piedras preciosas y labrados en oro adornan su empuñadura.

El caballero la luce, se pavonea y a todos   la muestra.

Sabe que es el centro de la atención y procura estar en boca de todos

Pero no vocifera que no sabe como usarla.

 

 

¿Me despierto o dormido quedo? Me levanto o echado permanezco?

¿Me baño o sucio quedo? ¿Me visto o desnudo    permanezco?

¿Me peino o despeinado quedo? ¿Me voy o permanezco?

La flojera tiene buenos argumentos Me convence y a dormir vuelvo.

 

 

Una abominable nube roja, arroja todo contra el suelo

Es un coloso,  ciego y eufórico.

Siente rencor y a todos odia. Se alimenta de sí mismo

y una eterna contienda Entabla

Con su rival más temida. La felicidad.

 

 

El malvado duende jamás esta satisfecho

Necesita de oro, monedas muchas más.

Engaña, destruye y mata por su tesoro mas preciado.

Su diminuto cuerpo es superado por su gran deseo

Sus ojos de las órbitas salen y queda hipnotizado

Por el brillo del precioso metal. 

 

 

La  serpiente lo seduce y el se deja llevar

Por la agridulce voz y su lengua bífida

Con gran velocidad se abalanza sobre él

Ya no puede escapar de su encanto

Ha caído en el sutil pero sofocante abrazo

de las bajas pasiones.

 

 

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La Carta

Publicado por sibisse en Domingo, 28 Junio, 2009

Querido M.P:

Mientras te escribo estas palabras, pienso a qué dirección enviaré la carta y como no la sé, creo que la meteré en el primer buzón que vea. Si algún día llegase a leerla algún desconocido, pensará que estoy loca, cosa que no puedo negar, ya que pienso que cada día la razón me abandona, porque hay demasiadas cosas que no logro entender por más vueltas que le de.

Te fuiste inesperadamente, sin decir nada, sin avisar. Te habías convertido en una de las personas más importantes que había pasado por mi vida. Siempre me llamabas para quedar, pasear o simplemente hablar. Y un día las llamadas cesaron y deje de saber de ti. Por mi cabeza rondaron mil excusas, tratando de justificarte pero el tiempo paso y la herida cerro, dejando una gran cicatriz.

Lo cierto es que últimamente, pienso mucho en ti, supongo que porque echo de menos alguien com quien hablar y compartir momentos, ya que la soledad se ha convertido en mi única amiga y parece no quererse ir. ¿Cómo es posible que en lugar donde viven ciento de personas, no haya nadie con quien hablar o pasear?. A veces pienso que la culpa es mía, que no sé estar entre la gente, me vuelvo torpe, más tímida de lo habitual y aunque trate de decir o hacer lo correcto, la naturaleza me doto de una torpeza que me hace vulnerable ante los demás y sólo soy capaz de decir y hacer tonterías, y por eso trato de pasar desapercibida. Pero ya sabes que lo que cuentan son las primeras impresiones y ya nadie te da segundas oportunidades. A todo esto hay que sumarle mi tremenda inseguridad por este cuerpo frágil y débil, herido por dentro y marcado por fura, hace que me cierre más en mi misma. Sólo contigo podía ser yo, nada me importaba, no habían miedos, ni inseguridades, ni complejos, no me empequeñecía ante los demás, no hacía falta salir corriendo.

Ahora todo se empieza a complicar, porque empiezo a envidiar lo que hacen los demás, sus historias, la gente a la que han conocido, los sitios a los que han ido, Porque yo no tengo nada que contar, mi pequeño refugio es también mi gran fortaleza de acero. Ni siquiera ya mi imaginación puede llevarme a mundos fantásticos donde soy la protagonista de mil historias y es que en la realidad solo soy una mera espectadora.

Te preguntarás a qué viene todo esto. Supongo a que me acostumbre a ti, a las risas, a los llantos, a las palabras, a sentir. Y si todo esto lo hubiese sabido antes seguro que me hubiese alejado para ocultar mis defectos bajo la sábana, ya sabes que es más fácil quejarse que buscar una solución que no conozco o no tengo a mí alcance. Pero tú te alejaste antes de que pudiera reaccionar.

Una vez dijiste que si realmente quieres o deseas algo, si lo piensas mucho vendrá hacía ti. Si los deseos fuesen oportunidades, le pediría a la vida la oportunidad de sentir, de vivir grandes aventuras y contárselas a quien quiera escucharlas. Y para acabar, gracias por todo, por esos pequeños-grandes momentos.

P.D: También pensé en meter la carta en una botella y arrojarla al mar, para que el vaivén de las olas, la lleve hasta una isla desierta, al de los sueños desterrados, ocultos y olvidados, como los tesoros de los piratas que surcaban los mares guiados por la ilusión de encontrarlos.

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