Los Cazadores
Llovía mucho. Una negra figura se colaba entre los grandes árboles, pero caminaba con mucha dificultad. También jadeaba. Estaba caminando, pero lo perseguían, así que empezó a correr. Tropezó. Ahora que había salido de la espesura del bosque la luna ilumino su rostro. El miedo más puro brillaba en sus ojos verdes.
Sus perseguidores se acercaban cada vez más, no había tiempo que perder; debía advertirles a todos. Sin embargo, sus heridas lo hacían cada vez más lento y faltaba mucho camino hasta su pueblo.
Maldición, pensó.
Intento acelerar el paso, pero su pierna no se lo permitió y cayó al suelo estrepitosamente. Se levanto molesto por su error y continuo. Una sonrisa se dibujo en su rostro de tez clara, ya podía ver a la distancia las luces de su pueblo. Esto le dio nuevas fuerzas para continuar, la esperanza empezaba a surgir en él.







