El hombre que sabía que no equivocaba
Ahora se me presenta la ocasión de hacerme rico. Ahora y no antes cuando la busqué. Justo ahora. Cuando ya no me enfundo el pasamontañas a juego con mi recortada, ni tengo a mi cargo una banda de secuaces con sus caras embutidas en medias o con caretas de ex-presidentes estadounidenses o de personajes Disney (como aquella vez en el ibercaja de Sanchinarro). Ahora, después de haber pasado por el infierno terrenal de la cárcel de Alcalá-Meco. Módulo 9. Compañero de celda sexópata. Tres años para reinsentarme en la sociedad. La consumación de la reinserción social es más el encalamiento psicológico del miedo a las duchas, los pinchos del patio, los ajustes de cuentas y de la propia nulidad frente al resto de reclusos que la certeza de una mejor vida en libertad.







