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Drâculea – Capítulo II_Ausencia en Gravidez (Parte 1)


La profecía de la Pitia arrojaba más dudas que soluciones. Shelene no mejoraba, y cada día, su respiración se hacía más lenta. Con Sibila muerta, no podía exigir ninguna aclaración así que sólo me quedaba procurar descifrar sus palabras pues en ningún momento me reveló alguna cura para la enfermedad, y menos aún de qué mal se trataba.

La comadrona de Shelene, estupefacta por lo ocurrido aquella noche, había contado a todo el que quisiera escuchar las extrañas actividades que se llevaban a cabo en el castillo. Varios párrocos de pequeñas aldeas habían solicitado rápidamente entrevistas con Randu que siempre acababan clamando al Cielo ante tamaños sacrilegios. Incluso un emisario del Sultán exigió una mínima explicación ante la extraña muerte de Sibila.

Mi tío, algo harto de esa situación no dudó en llamarme la atención.

- Se nos escapa de las manos la situación, Vlad. Esa sirvienta nos está dando demasiados problemas.

- ¿Y qué hago yo? La idea no fue mía, y tampoco soy el Voivoda. Esto no forma parte de mis competencias.

- No te estoy pidiendo que actúes como príncipe…

- No estarás insinuando que… la mate, ¿no?

El silencio del Salón de Audiencias me perforó los tímpanos.

- Randu, te recuerdo que yo no soy mi padre.

- Pero llevas su sangre…

De repente, las puertas del Salón se abrieron. Parecía que aún quedaba alguien más por quejarse. Un campesino llegó con paso tranquilo. Su rostro, surcado de arrugas remarcadas por el trabajo de Sol a Sol, no dejaba lugar a duda de que no se dejaría intimidar por el hijo del cruel Vlad Tepes. Se postró ante mí, con una ligera reverencia cargada de sarcasmo, para luego repetir la acción, ceremoniosamente, ante Randu.

- Los rumores llegan hasta los confines del reino, señor Vlad. Se oye que requeristeis la ayuda de un profano, vos, hijo de Vlad Tepes, amparador del cristianismo.

- Se dicen muchas cosas, pero no creo que las habladurías de la corte interesen a un simple campesino. ¿A qué has venido?

- A ayudaros, por supuesto.

- ¿Qué se me ofrece? ¿El pago de vuestro tributo os parece insuficiente?

- Burdas palabras, pero comprensibles para alguien que no es capaz de descifrar los mensajes de la Pitia.

Tal respuesta hizo que tanto Randu como yo nos eleváramos cual altos éramos ante el campesino. Me dieron ganas de aplastarlo ahí mismo.

- ¡CÓMO OSAIS!

- Calma príncipe. Si no me escucháis, la princesa Shelene morirá al dar a luz a vuestro hijo.

Se sentía poderoso, importante, indispensable; para él, yo no era más que un ignorante más que requería sus servicios. Pero, desde luego que después de solucionar todas mis dudas va a pasar unos días encerrado, su vanidad.

.

De pie en mi despacho, Ţăran el campesino no parecía más que una hormiga alrededor de los soldados que custodiaban mi seguridad. Sin embargo, su presencia no parecía producirle otra cosa sino risa, pues no había borrado aún esa sonrisa triunfante de su cara.

- Príncipe Vlad, habéis de saber que represento a una pequeña comunidad gitana que acrecienta la prosperidad de vuestro reino. Yo, como patriarca de la comunidad, os pido humildemente una pequeña retribución por la información que requerís.

- Por vuestro bien, espero que esa información sea más efectiva que vuestras muestras de humildad. Pero basta de habladurías. Dime lo que sabes.

- Si la información que me ha llegado es la correcta, la Pitia nombró un camino.

- Así es; el Camino de las Estrellas, que mis cartógrafos no han sabido hallar, además de una serie de vaticinios sobre hechos que me acontecerán.

- Que a saber, son…

- Enfrentarme a un dragón, descubrir algo en algún lugar llamado Durandarte y llegar hasta el fin del mundo, donde duerme la Luna.

Afligido, Ţăran cambió la irónica sonrisa de su cara por una expresión austera y cargada de preocupación.

- Señor, tengo buenas y malas noticias. La buena es que el camino que tiene que seguir la ruta hasta Compostela, muy al Sur de Valaquia, en el reino de Castilla.

- ¿Y la mala?

- Que no sé si le va a dar tiempo a realizar todas esas misiones para salvar a la princesa antes de que dé a luz a su hijo.

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Resto de Capítulos

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Es original
Es entretenido
Tiene una buena estructura
Las descripciones son elaboradas
Los diálogos son buenos
Me ha gustado el desenlace
Leería más relatos de este/a autor/a
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Necesita mejorarRegularBuenoExcelenteObra Maestra (¡Vótame!)
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4 comentarios


  1. Comentario de Zilniya - 17.08.2009 - 10:45 (Responder)

    Esta historia promete!! Ya tengo ganas de leer el próximo episodio. :D

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  2. Comentario de newowen - 18.08.2009 - 23:46 (Responder)

    ¡Claro! el camino a Compostela sigue la ruta de la vía lactea hasta “el fin del mundo” :)
    Muy bueno. ¿el dragón? eso si me tiene intrigado. Claro, si él tiene una serpiente con genes del empalador… ¡El dragón será terrible! :P
    En serio, necesitamos más.
    Que pasará…

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  3. Comentario de ameliemelon - 19.08.2009 - 17:46 (Responder)

    newowen, hazme el favor de no destriparme el relato!!! xDDDDDDD

    el dragon, ya se vera… todo se andara… ^^

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  4. Comentario de newowen - 20.08.2009 - 05:24 (Responder)

    Ups, pensé que estaba dicho, esto me pasa por pensar en alto, la emoción, borralo sin problema desde tu tablero, a mi no me deja … pero como mola el relatooo.

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