Un Pregunta Sincera
- ¿Me quieres? – Quiso saber mientras se acurrucaba sobre su barriga.
- Claro. – Respondió ella casi de inmediato. – Nadie podrá ocupar nunca tu lugar. – Tras lo cual le dedicó una amplia sonrisa, pero esta no fue devuelta.
- ¿Qué pasa? – Inquirió, frunciendo el ceño.
- ¿Cuál es mi lugar? – Preguntó, entonces. – ¿En tu corazón, o entre tus piernas?







