Un Pregunta Sincera
- ¿Me quieres? – Quiso saber mientras se acurrucaba sobre su barriga.
- Claro. – Respondió ella casi de inmediato. – Nadie podrá ocupar nunca tu lugar. – Tras lo cual le dedicó una amplia sonrisa, pero esta no fue devuelta.
- ¿Qué pasa? – Inquirió, frunciendo el ceño.
- ¿Cuál es mi lugar? – Preguntó, entonces. – ¿En tu corazón, o entre tus piernas?








Un relato un tanto radical…
Del tema diré que creo que aunque amor y sexo pueden estar separados, no siempre tienen que estarlo. Es decir, ¿tiene realmente que poner por delante una cosa a la otra? ¿Hay realmente que elegir entre una y otra? Es más que nada por hacer debate.
O acaso es un planteamiento de que lo hombres siempre pensamos en lo mismo… porque entonces pasamos a mayores
espero que esté entre ambas cosas.
O, en el peor de los casos, al menos en la segunda. No hayamos ligado para nada, hombre.