SOPA DE RELATOS

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“No quiero morir”


- ¡¡ODILE!!
El aullido desgarrador de May se ahogó con el estallido de cristales.

Sentía como la brisa invernal se clavaba en su piel.
Sentía como descendía lentamente sin saber a donde… No, si lo sabía… sabía que descendía hacía la muerte y por ello no quería abrir los ojos… Entonces, recordó el momento en el que vio por primera vez la guadaña de la Muerte y la luz… aquella luz que no pudo alcanzar porque una mano cálida la agarró y la devolvió a la vida.
Yago.
¿Eso significaba que no le vería más? ¿No vería más aquellos ojos que tanto le gustaban? ¿No volvería a oír su voz… ni a oler su aroma a menta?

Nuevamente se encontraba en aquel vagón, sentada en el asiento rojo. A través del cristal no se podía ver nada más que oscuridad.


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Venganza 3


Carlos levantó la vista y vio lágrimas cayendo por la cara del marido engañado; pero después de leer esto, Carlos creía aún más en su teoría, estaba convencido. “Venganza”, pensó.

-Tendré que llevarme la carta y comparar las letras para confirmar que sean de la víctima, después, se te transmitirán los resultados.

——————————

-¡Mierda! ¡Maldito bastardo!- Mike veía las noticias y comprobaba que era sospechoso del asesinato.

Sabía que era culpa del ex-marido de esa zorra; él había sido el primer objeto de sospecha, y habría dicho algo que le inculpase.

Bueno…, no pasaba nada, sólo tenía que acabar con el policía encargado del caso y luego con el maldito chivato.

-Aún no me han encontrado, y no creo que lo hagan….

Cogió el cuchillo y se repasó el corte de la muñeca, que de nuevo volvió a sangrar.

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Ahora


Con una mirada suya fue suficiente,

Sus ojos nunca me habían hablado tan claro,

Y sus labios temblorosos

Cuando se acercaban a los míos

Los recuerdo como si fuese hoy.

Su corazón palpitando

Cuál leona tras su presa,

Sus palabras, palabras

Que sólo se hablan en los silencios,

Las sigo escuchando.

Pero he olvidado su figura,

He borrado su rostro

Ahora ya  sólo siento

Porque he dejado de  esperar,

Porque ya no dibujo

Lo que ven mis ojos

Ni lo  que mi alma ve,

Ni lo que mi corazón siente.

He olvidado cómo era su cuerpo

Porque ahora ya sólo veo su alma

Y escucho su corazón.

Beatriz Hernando  Robledo

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