Ahora

Con una mirada suya fue suficiente,

Sus ojos nunca me habían hablado tan claro,

Y sus labios temblorosos

Cuando se acercaban a los míos

Los recuerdo como si fuese hoy.

Su corazón palpitando

Cuál leona tras su presa,

Sus palabras, palabras

Que sólo se hablan en los silencios,

Las sigo escuchando.

Pero he olvidado su figura,

He borrado su rostro

Ahora ya  sólo siento

Porque he dejado de  esperar,

Porque ya no dibujo

Lo que ven mis ojos

Ni lo  que mi alma ve,

Ni lo que mi corazón siente.

He olvidado cómo era su cuerpo

Porque ahora ya sólo veo su alma

Y escucho su corazón.

Beatriz Hernando  Robledo

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